La prisión de Maze se cierra tras la salida de sus últimos reclusos

MANUEL ALLENDE. Corresponsal LONDRES.

INTERNACIONAL

Con ella acaba una era del conflicto en el Ulster Uno de los símbolos más notorios de los treinta años de conflicto sectario en el Ulster, la cárcel de máxima seguridad de Maze, llegaba a su fin tras abandonar el centro penitenciario los últimos cuatro reclusos el viernes por la noche.

30 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

En los ocho pabellones H de la cárcel de Long Kesh _su nombre original_, ahora abandonados y sin futuro, quedan algunos de los recuerdos más lamentables de los treinta años de conflicto norirlandés. Como la protesta de las mantas, cuando los presos republicanos se negaron a vestir las prendas de reclusos, o la protesta sucia, cuando mancharon sus calabozos con escremento. Allí también tuvieron lugar las huelgas de hambre de comienzos de los años ochenta que produjeron la muerte de diez presos del IRA, entre ellos Bobby Sand; las fugas masivas en los años setenta y ochenta, el nacimiento de la directiva actual del Sinn Féin, o la visita Mo Mowlam tras haber sido nombrada ministra para el Ulster en busca del apoyo de los reclusos. Tal como indicó Finlay Spratt, portavoz de la Asociación de Agentes de Prisiones, «es el fin de una era y espero que no regresemos nunca más a las circunstancias que hemos vivido durante los últimos treinta años». Asesinato Por otra parte, un hombre de 32 años era asesinado en la noche del viernes en Magherafelt, en el condado de Londonderry. Patrick Gerard Quinn recibió varios disparos cuando dos individuos abrieron fuego contra él. La Policía desconocía si el asesinato era sectario o se trataba de un ajuste de cuentas entre bandas lealistas.