Gore logra cambiar las tornas y se convierte en un político con carisma

Hasta hace un mes, el vicepresidente era considerado un político insulso y sin personalidad Los electores estadounidenses parecen haber sufrido una milagrosa transformación. Según reveló ayer un sondeo del periódico «The New York Times», han pasado a contemplar al candidato demócrata a la Presidencia, Al Gore, como un personaje popular, con el suficiente carisma y capacidad de liderazgo como para merecerse la Casa Blanca. Hace sólo cuatro semanas dominaba la idea de que era un político insulso y sin personalidad. Todo un cambio de imagen.


JAIME MEILÁN NUEVA YORK. CorresponsalDurante la larga campaña electoral Gore siempre ha chocado con el mismo obstáculo: la opinión pública consideraba favorablemente sus postulados políticos, pero, cuando de carácter y personalidad se trataba, se inclinaba mayoritariamente hacia el republicano George Bush.La Convención Demócrata celebrada el pasado agosto en Los Ángeles parece haber propiciado un cambio radical de percepciones. Los dos principales candidatos gozan ahora de igual popularidad. Según el sondeo del Times, el 44% de los electores tienen una impresón favorable de Gore y sólo un 29% dijeron tenerla negativa. El 63% de los encuestados opinó que el demócrata se preocupa por las necesidades y problemas de la gente ordinaria. Lo mismo manifestó el 49% respecto a Bush.Creciente popularidadLos motivos que se esconden tras la creciente popularidad de Gore son varios. Muchos aseguraron que les impresionó la puesta en escena de la Convención Demócrata. Otros, que creen que el actual vicepresidente se ha revelado como un político por sí mismo, dejando atrás la sombra de Clinton.Pero, sobre todo, lo que parece marcar la nueva dinámica electoral norteamericana es que los posibles votantes han comenzado a prestar más atención a la contienda. Lo que dicen y prometen los candidatos ha sustituido en el interés colectivo los meros concursos de belleza política.Según el sondeo del Times, Gore ganaría en estos momentos las elecciones con un 42% de los votos, frente al 39% que recibiría Bush. Un margen tan estrecho a sólo ocho semanas de que se acuda a las urnas únicamente se ha registrado dos ocasiones en los últimos 40 años: en 1960, en el enfretamiento entre John Fitzgerald Kennedy y Richard Nixon, y, en 1980, en el de Jimmy Carter Carter y Ronald Reagan. Kennedy, demócrata, ganó el primero; Reagan, republicano, el último.

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