Gore, en una audaz decisión, opta por un judío ortodoxo como su vicepresidente
INTERNACIONAL
El candidato demócrata eligió a Joseph Lieberman, un hombre de centro, independiente y que goza de una gran reputación El candidato demócrata Al Gore efectuó ayer una elección audaz al optar por el senador Joseph Lieberman, judío ortodoxo practicante, con el fin de completar su programa presidencial, desmarcándose del presidente Bill Clinton y neutralizando a los republicanos en el terreno de la moral. Eligiendo a Joe Lieberman, de 58 años, Al Gore mata dos pájaros de un tiro: satisface a la base demócrata, ampliándola hacia el centro, y da el golpe político necesario para dinamizar su campaña electoral, ahora que se acerca la convención de los demócratas, que tendrá lugar entre los próximos días 14 y 17 en Los Ángeles.
07 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Tras el reciente éxito de la Convención Republicana, los responsables demócratas no esconden que las próximas semanas serán cruciales para Al Gore, ya que se encuentra por detrás de su rival republicano George Bush en los sondeos. Con la elección de un judío practicante, Gore «ha hecho una elección audaz. Sería el primer judío que figuraría en un cargo de importancia nacional», destacó el profesor Allan Lichtman, de la American University, añadiendo que se trata también de una «respuesta» al mensaje de integración de las minorías lanzado por los republicanos durante su convención nacional en Filadelfia. El demócrata John F. Kennedy se convirtió en 1961 en el primer presidente católico de Estados Unidos. Lieberman podría convertirse en el primer vicepresidente judío. Peró según los observadores, la cuestión de su religión no dominará en la campaña. Desmarque de Clinton En el entorno de Gore, se descarta cualquier reacción negativa de la opinión pública sobre la religión de Liberman. «Creo que hemos pasado las divisiones religiosas», afirmó ayer Bill Daley, director de la campaña de Gore. Escogiendo a un demócrata centrista, muy respetado por su integridad moral y su independencia, Gore se desmarca de los escándalos repetidos en la era Clinton, neutralizando los ataques de los republicanos y tendiendo la mano al electorado centrista e independiente. «Es un demócrata respetado, muy moderado en los grandes temas y es un vivo ejemplo de la defensa de los valores morales», según Allan Lichtman. «Gore envía un doble mensaje: por un lado les dice a los americanos que toma muy en serio las cuestiones de moralidad _señaló el profesor Thurber_. Es también un candidato moderado, centrista, que no hará sombra a Gore».