«La mitad de los gallegos residentes en Venezuela lo están pasando muy mal»

TOMÁS GARCÍA A CORUÑA

INTERNACIONAL

Eduardo Meilán Sánchez, consejero de emigración de la Hermandad Gallega de Caracas Nació hace 69 años en la Ciudad Vieja coruñesa y, cuando tenía 16, su padre, que ya había surcado los mares para hacer las Américas, se lo llevó con toda la familia a Caracas. En el barco, aprovechó los días interminables de navegación y conoció a la que luego sería su esposa. Tiene cuatro hijos y seis nietos. Todos ellos venezolanos, pero también españoles, gracias a la doble nacionalidad. Con su nieta mayor, María Mercedes, Eduardo Meilán Sánchez disfruta estos días de la enésima expedición de regreso a la «Terra Nai».

30 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Este último viaje ha coincidido con un pleno del Congreso de Emigración, celebrado en Madrid, y en el que han estado representados todos los españoles que viven en el extranjero. Eduardo Meilán acudió en nombre de la Hermandad Gallega de Caracas, de la que es consejero de emigración. _¿Se organizan bien los emigrantes que hay repartidos por el mundo? _Al menos, lo intentamos. Los países que tienen más de 700 ciudadanos censados en los consulados españoles tienen derecho a un representante en el Consejo de Residentes. A Venezuela, por ejemplo, le corresponden 21 miembros. _Y, una vez en esos congresos, ¿hay coincidencia a la hora de plantear las demandas prioritarias? _En general, sí. Los que venimos de Iberoamérica, por ejemplo, nos encontramos con que los problemas son comunes. Son países similares, con las mismas carencias. _¿Dónde están las principales urgencias? _La prioridad de cualquier emigrante en América es poder pagarse una póliza de hospitalización. El sistema de sanidad pública allí no funciona y quienes no han tenido la suerte de hacer fortuna no tienen acceso a clínicas privadas. _¿Qué le han pedido en este sentido a las autoridades españolas? _La solución pasaría por que la Sanidad española llegara a acuerdos con hospitales privados en las grandes ciudades sudamericanas. Aun así no se acabaría el problema, porque muchas personas tienen pensiones de jubilación muy pequeñas. Lo que reciben del Gobierno español, una especie de ayuda asistencial, es la mitad de las pensiones no contributivas que se pagan aquí. A esto hay que añadir que allá hay que pagar las medicinas. _Se sienten, pues, discriminados... _La Constitución dice que todos los españoles, con independencia de donde vivan, son iguales ante la ley. _Y en este contexto, ¿cómo se encuentra la colonia gallega en Venezuela? _Hay de todo. Allá vivimos más de 100.000 gallegos, sin contar a los descendientes, y me atrevería a decir que unos 40.000 lo están pasando muy mal, sobre todo después de las últimas catástrofes. En algunas cosas se ha avanzado mucho, como las condiciones para el retorno. Antes, un retornado tenía que esperar dos años para cobrar su pensión, por lo que mucha gente decidía quedarse. _Pese a todo esto que me cuenta, ustedes no renuncian a su nacionalidad. _Al contrario. Es otro de los temas que esperamos solucionar. Hace años se fijó el 97 como fecha tope para poder adquirir la doble nacionalidad. Por descuido, o por lo que fuera, muchos no lo hicieron. Ahora pedimos que se modifique la ley o que al menos se abra un nuevo plazo. Sucede como con los censos. Hace poco, en Venezuela sólo había 100.000 españoles censados. El resto no se había molestado en ir al consulado. Hemos hecho un gran esfuerzo y ahora superamos los 400.000. _¿En qué ha cambiado la vida de un emigrante en el último medio siglo? _Uff... Ahora estás mucho más cerca. Allá vemos a diario dos informativos de televisión. Luego está Internet, que lo hace todo rápido. Lo del Deportivo, por ejemplo, lo vivimos como si estuviéramos acá.