José Ignacio: «No puedo pasar un día sin saber lo que sucede en el Celta»

El exjugador recuerda con cariño su paso por el equipo vigués, al que sigue en la distancia desde su Logroño natal

El gol que anotó en San Siro daba el Celta el pase a octavos de Champions.
El gol que anotó en San Siro daba el Celta el pase a octavos de Champions.

Vigo

Cuando José Ignacio Sáenz (Logroño, 1973) habla de la parte del pasado del Celta que vivió en primera persona y de la actualidad del club insiste en que le gustaría que la distancia entre Logroño y Vigo fuera menor para poder desplazarse con más frecuencia. Confiesa que en su ciudad le paran en la calle para felicitarle el juego de «su equipo», con el que ha disfrutado este curso de lo lindo especialmente por ver a su excompañero Berizzo en el banquillo. Se siente celtista, y eso que los inicios, cuando llegó del Zaragoza que acababa de arrebatar la Copa a los vigueses, no fueron fáciles.

-En Vigo José Ignacio quedó asociado al gol de San Siro en la Champions en diciembre del 2003. ¿Cómo lo recuerda usted?

-No me canso de repetir que fue una fecha inolvidable, sobre todo por la importancia que se le dio y lo que represento en el plano económico y deportivo para el club. Es algo que siempre va a quedar en el recuerdo, la prueba son todas las veces que me habéis llamado los medios para preguntarme por él (risas).

Recuerda con especial cariño la participación en Champions que vivió con el club. En la imagen, en el Brujas-Celta de septiembre del 2003.
Recuerda con especial cariño la participación en Champions que vivió con el club. En la imagen, en el Brujas-Celta de septiembre del 2003.

-¿Con qué otros momentos se queda de su paso por el Celta?

-Lo de Milán fue muy importante, pero quizás también el partido contra la Real Sociedad de la temporada anterior en el que nos clasificamos para poder competir en Champions, que es algo que espero que se pueda repetir pronto para el club. Fue uno de los momentos imborrables que viví en Balaídos, pero en general disfruté mucho de mis años en Vigo.

 -Entre los peores estaría aquel descenso del 2004.

-Sí, desde luego, no cabe duda de que fue un momento malísimo. Hasta que no ascendimos de nuevo no se me quitó de la cabeza lo mal que lo pasamos al bajar a Segunda. Logramos regresar al año siguiente y me quité un peso tremendo de encima, te quedas liberado y vuelves a disfrutar. Los momentos buenos pesan más que los malos: lo que logramos, tener una hija que nació en Vigo, los amigos y el cariño que me siguen uniendo a esa tierra.

«Me sentía en deuda con el Celta después de ganarle la Copa con el Zaragoza»

Militó en el club entre el 2002 y el 2005.
Militó en el club entre el 2002 y el 2005.

-¿Cómo vivió sus inicios en el equipo vigués?

-Fue un poco extraño al principio, porque acabábamos de ganar la Copa al Celta y me sentía como un poco en deuda después de habérsela quitado entre comillas. Pero en el tiempo que estuve lo di todo, me entregué al máximo a base de esfuerzo y trabajo en el campo. Estoy muy contento de haber dado buenos momentos al Celta y agradecido de que me dieran la oportunidad de jugar en ese gran equipo y conocer una tierra como la gallega, a la que me desplazo siempre que puedo porque es una gozada.

-¿Siente aún el calor de la afición en esos viajes a Vigo?

-Ya no tanto, echas unos kilitos de más, pasa el tiempo y muchos ya no me conocen, pero para mí sigue siendo muy especial cuando llegas a Vigo y hueles el mar, te vienen recuerdos magníficos. Y a base de los correos electrónicos y los mensajes que recibo a través de Twitter sí me llega mucho cariño por parte de la afición y lo agradezco mucho. Porque además cuando llegué no fue fácil, me costó bastante ganármelos, pero al final lo logré.

Los problemas físicos marcaron sus últimos meses como céltico.
Los problemas físicos marcaron sus últimos meses como céltico.

-Su final en el Celta estuvo marcado por las lesiones.

-Sí, en los últimos meses fue eso lo que me impidió dar todo lo que tenía y cuando un jugador se ve en esa situación sufre muchísimo. Tenía un problema grave en el pie y, acostumbrado a dejarte la piel, es duro cuando no te puedes entregar. Fue una pena acabar así, pero no quita para que mi etapa ahí fuera maravillosa.

«Mi hija nacida en Vigo me ha salido gallega, celtista y peleona»

-¿Mantiene contacto con los compañeros de aquella época?

Poco, la verdad. Pero sigo mucho al equipo, estoy informado constantemente gracias a la red y no pasa un día en el que no me meta en Internet para ver lo que sucede en el Celta. De hecho, me desplacé a Madrid para saludar al Toto en el Bernabéu, mis hijas se pudieron hacer fotos con él y con los jugadores y pasamos una jornada fenomenal. La que nació en Vigo, que tiene nueve años, me ha salido celtista y cuando juega el equipo es una pelea con ella, porque no quiere irse a la cama hasta que acabe el partido; me ha salido gallega y peleona, estoy deseando volver a llevarla porque no hay un momento que no me pregunte cuándo vamos. Es una pena no estar un poco más cerca.

Celebrando un gol con el actual técnico del Celta.
Celebrando un gol con el actual técnico del Celta.
José Ignacio, bromeando con Berizzo en un entrenamiento en presencia de Giovanella y Mostovoi.
José Ignacio, bromeando con Berizzo en un entrenamiento en presencia de Giovanella y Mostovoi.

-Mencionaba a al actual entrenador del Celta. ¿Cómo recuerda al Berizzo de esa etapa que compartieron?

-Como persona era espectacular, un tío que daba gusto estar con él, siempre con una sonrisa. Aparte de que lo que decía en el plano futbolístico representaba mucho, se le veía que tenía que ser entrenador. Lo tenía detrás cuando jugaba en el medio del campo y era pesadísimo, diciéndonos que corriéramos para correr él menos, claro (risas). Era un gran jugador, que sacaba el balón desde atrás con una calidad que pocos centrales tienen.

«Con el Toto en la plantilla no necesitábamos a nadie en el banquillo. Se veía que iba a ser entrenador»

-Así que no le sorprende que haya acabado siendo entrenador.

-No, ya quería serlo cuando jugaba, con él no hacía falta que hubiera un técnico en el banquillo. Pasamos grandes momentos, es un tío con un punto de risa que te hacía disfrutar mucho siempre a su lado. Me sorprendió como jugador, pero ya no me sorprende lo buen entrenador que está demostrando ser.

-¿Cuál fue su reacción al saber que entrenaría al Celta?

Me dio mucha alegría y todas las ganas del mundo de que le salieran bien las cosas, como así está siendo. Hacía mucho que no nos veíamos por la distancia cuando se fue y al coincidir en Madrid nos dimos un abrazo y nos mostramos el cariño que nos teníamos y que nos tenemos. Ojalá pueda darle otro abrazo pronto.

Llegó procedente del Zaragoza y de Vigo se fue a terminar su carrera al Logroñés, donde la había comenzado.
Llegó procedente del Zaragoza y de Vigo se fue a terminar su carrera al Logroñés, donde la había comenzado.

-¿A qué otros compañeros recuerda de manera más especial?

-Sería injusto dejarme a alguno. Tuve gente de mucha calidad alrededor: los Gustavo, los Pinto, el propio Berizzo, Sergio... Muchos a los que les tengo cariño y con los que fue un lujo jugar. En aquel Celta sobraba calidad por todos los lados y daba gusto jugar con ellos, porque lo hacían todo más fácil. También me acuerdo de los entrenadores: de Lotina, de Moncho, de Rafa... Y al Toto, que lo tengo como un entrenador más también. Todos tenían sus cosas buenas y malas, pero siempre me quedo con las buenas.

«Al principio de llegar a Vigo pensé: ''Aquí no vuelvo ni a heredar''»

-Protagonizaron momentos históricos.

-Sí, pero hubo otros anteriores muy buenos previos en los que me hubiera gustado estar también. De todas maneras, la Champions y las clasificaciones para la UEFA me permitieron saldar mi deuda con la afición del Celta. Con Berizzo en el vestuario recordábamos el penalti que me hizo en aquella final de Copa, que cada vez que me acuerdo me entra la risa.

Fichó por el Celta poco después de ganarle la final de Copa del 2001 con el Zaragoza. En la imagen, con Gustavo López en aquel choque.
Fichó por el Celta poco después de ganarle la final de Copa del 2001 con el Zaragoza. En la imagen, con Gustavo López en aquel choque.

 -¿Qué le decidió a cambiar el Zaragoza por el Celta?

-En aquel momento era un equipo al que todo el mundo que le propusieran ir no lo dudaba. Jugar con grandes como Mostovoi y toda esa gente cualquiera lo quería sí o sí y no me lo pensé ni una vez. Incluso tuve problemas en Zaragoza porque cuando me llamaron estaba ya deseando coger el coche e irme para Vigo, salí casi corriendo porque quería jugar ahí sí o sí y disfrutar de los momentos que pasé. Y mira que al principio pensé: «Aquí no vuelvo ni a heredar». Luego cambió la situación y ahora no puedo pasar ni un día sin saber lo que pasa allá, lo que sucede en el Celta.

«No he conocido un personaje como Mostovoi en mi vida. Le recuerdo con cariño»

-Recordaba a Mostovoi, cuyo carácter daba mucho de qué hablar. ¿Cómo era compartir vestuario con él?

-No he conocido un  personaje como ese en mi vida. Todo lo bueno que era como futbolista era raro como persona, pero nos llevábamos muy bien, compartíamos muchos momentos con Jandro  y con en Jesuli en aquella época, disfrutamos mucho con él. No he conocido un hombre con ese temperamento y con las cosas que hacía, pero le recuerdo con mucho cariño, como a todos los compañeros.

Celebrando un gol junto con Jesuli y Mostovoi.
Celebrando un gol junto con Jesuli y Mostovoi.

-También coincidió con Oubiña, que acaba de poner el punto y final a su carrera.

-Era otro jugador con el que daba gusto compartir vestuario por su profesionalidad y por lo que quiere al Celta, con locura. Es una pena que no haya podido demostrar más, porque aunque ha demostrado muchísimo, creo que tenía más fútbol dentro de él, desde que subió al primer equipo ya se le veían cosas diferentes. Las lesiones te lastran y me recuerda a lo que me ocurrió a mí. Él ha sido un ejemplo de superación.

«El Celta actual es un espectáculo»

-¿Cómo ve el presente y el futuro del club?

-En una línea espectacular. Cuando tuvo ese bache de no ganar pero en el que seguía jugando bien, no me cabía duda de que iban a salir adelante. Fue un acierto que el club confiara y apostara por la continuidad, porque en el conjunto de la temporada ha sido un equipo envidiable. Aquí en La Rioja, y seguro que en toda España, lo consideran como uno de los que mejor juegan al fútbol. A veces por la calle me lo comparan con el Barça y me dicen «joder con tu equipo». Hacen el fútbol que da gusto ver y que te hace sentir orgulloso. Estoy convencido de que ahora traerán refuerzos para alimentar la línea de juego del Toto que seguirán en línea ascendente.

-¿Qué nombres propios destacaría de esta temporada?

-Me llama la atención los futbolistas que están saliendo de la cantera y  que alucinas cuando los ves tan jóvenes jugar en Primera. Porque de otros como Nolito, Orellana o Krohn-Dehli, que han hecho una gran temporada, se podía esperar que fuera así, pero sorprende el desparpajo con el que se desenvuelven chavales como Jonny, Hugo Mallo o Santi Mina, sin complejos y sin problemas. También me acuerdo de Sergio, que estaba con nosotros de tercer o de cuarto portero, que no se contaba con él y mira, da gusto verlo. Todo el equipo es un espectáculo.

José Ignacio ve en el Celta a un equipo que marcó su carrera.
José Ignacio ve en el Celta a un equipo que marcó su carrera.
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