Yelko apela a su contrato para negarse a jugar con el Celta B

El futbolista, que ayer hizo carrera al margen del grupo junto al lesionado Nolito, asegura que, según el acuerdo, pertenece al primer equipo


El canterano Yelko Pino se convirtió ayer en protagonista al hacer carrera en A Madroa en compañía de Nolito -lesionado-. En su caso, detrás de esta escena no se encontraba ningún problema físico, sino desavenencias entre el club y el futbolista, que se negó a jugar en el amistoso del miércoles del filial alegando que, en cumplimiento de su contrato, le corresponde ser jugador del primer equipo.

Justo en la jornada en que Berizzo anunciaba que Senyé dejaba atrás el B para trabajar a sus órdenes de manera permanente, Yelko se rebeló al entender que su situación debería ser esa misma. Pero Pino solo fue convocado para realizar la pretemporada como otros canteranos tanto del juvenil como del Celta B -él, de 19 años, alternó ambos en la pasada campaña- y el técnico se limitó a decir el miércoles que estaba muy satisfecho con todos los canteranos y que sabía que podía contar con ellos cuando fuera preciso. Ni una palabra de que ninguno de ellos se fuera a quedar, Senyé aparte.

Las circunstancias de Yelko ya habían llamado la atención durante la gira alemana. Allí, el jugador dispuso de minutos en el primer amistoso, pero estuvo inédito a partir de ese momento. Fue el único integrante del equipo, a excepción de los que se habían incorporado más tarde, que no tuvo minutos contra el Nuremberg y tampoco se volvió a vestir de corto en los encuentros posteriores, pese a ser considerado como una de las perlas de la cantera celeste y un futbolista de gran proyección. El Celta rehusó comentar lo sucedido, más allá de que no figura en el parte médico. Silencio absoluto respecto a su negativa a tomar parte en el amistoso contra el Valladolid de hace dos días.

Un canterano de luces y sombras

Yelko Pino ha destacado en los últimos años tanto por su calidad como por su falta de regularidad y por alguna que otra salida de tono muy sonada. La más llamativa se produjo a finales del 2014, cuando tras conocerse el cese de Fredy Álvarez como técnico del filial, el canterano publicó un tuit poco afectuoso a modo de despedida tirando de emoticonos. Su protagonismo con él en el banquillo había sido reducido. El director deportivo del club, Torrecilla, no descartó entonces la posibilidad de sancionarle por aquella conducta inapropiada.

Posteriormente, y ya de la mano de Toni Otero, Yelko volvió a dar muestra de su mejor versión y se convirtió en un futbolista importante en la recta final de la liga y la salvación del filial. De nuevo un técnico de la casa que le conoce desde siempre fue capaz de sacar a relucir su mejor versión, como ya le había pasado en temporadas anteriores con David de Dios, que le dirigió tanto en el juvenil como en el filial.

Nadie duda de la calidad de Yelko, que pese a ello no ha acabado de despegar en los últimos años, presa de su falta de constancia y de una actitud que en más de una ocasión le ha dejado en evidencia. La eterna promesa (con contrato hasta el 2018) no acaba de confirmarse y su caso muestra algunos paralelismos con el de Jota Peleteiro, que acabó encaminando sus pasos lejos de Vigo.

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