Javi Rueda, el dos por uno del Celta se queda

Manuel García Reigosa
M. G. REIGOSA REDACCIÓN / LA VOZ

GRADA DE RÍO

Javi Rueda fue titular en el carril derecho en la semana en la que el Celta desestimó su traspaso a la Premier.
Javi Rueda fue titular en el carril derecho en la semana en la que el Celta desestimó su traspaso a la Premier. Salvador Sas | EFE

El lateral, que dejó en la primera mitad ante el Osasuna dos muestras de su capacidad para subir y centrar, fue uno de los cambiados tras la expulsión de Marcos Alonso

28 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Una vez que se conoció el once inicial de Claudio Giráldez para recibir al Osasuna, un nombre propio fue el que concitó más atención: el de Javi Rueda. El entrenador había defendido su continuidad a capa y espada, el jugador nunca se dejó cegar por el brillo de la Premier y el club desestimó la posibilidad de un traspaso. Había otro nombre propio, el del diez, el de la nostalgia que da saber que Iago Aspas se está despidiendo esta temporada.

El Celta le abrió las puertas de Primera División al lateral, un futbolista al que siempre se le ha adivinado una gran proyección pero que ha tenido que hacer mucha mili por el camino. Porque pese a haber sido internacional en categorías inferiores y haber ganado la Youth League con el juvenil del Real Madrid, pasó por la Primera Federación y también por la categoría de plata. De alguna manera, es el espejo de su juego y de su trayectoria, el de la perseverancia. Es un futbolista que se ha forjado a sí mismo, a fuego lento.

El técnico situó de partida a Javi Rueda en el carril derecho. Ahí tiene su hábitat natural, en el corredor en el que desplegar su mujer cualidad, la de subir y bajar como si no existiese el cansancio. La turbina es un dos por uno, un lateral y un extremo.

En la primera parte llegó dos veces por su costado y puso dos buenos balones en el área, que no encontraron rematador. Solo cometió un error, en el minuto 18. Trató de salir con una buena conducción, pero perdió el esférico, en una acción en la que pudo haber falta. Bretones chutó de lejos con intención. No encontró dirección entre los tres palos por muy poco.

El partido dio un vuelco a raíz de la tarjeta roja temprana que vio Marcos Alonso. El Osasuna adelantó líneas pasó a jugar más en campo contrario. El Celta acusó el golpe, y más tras el gol del empate en un centro lateral mal defendido. A Javi Rueda le tocó medir mucho más sus incorporaciones al ataque. No estuvo fino en el tanto de la igualada Y tras el penalti anotado por Budimir en el 64 se acabó su participación en el choque, porque Giráldez tiró de pizarra y cambió a los dos laterales. Ni el resultado ni las circunstancias ayudaron en su estreno esta temporada después de una semana en la que se ganó el corazón del celtismo. Tiene por delante todo el curso para sacar brillo a su mejor cualidad, la de un dos por uno.

El eterno capitán

Tampoco fue el mejor día para el eterno capitán. Y no por deméritos. Todo lo contrario, suyas fueron las pinceladas de calidad, incluido el gol. El devenir de la contienda no ayudó.

Iago Aspas se está despidiendo, pero viéndolo sobre el césped más de uno pensará que debería pedir una prórroga, porque el talento no está reñido con la edad. Juega siempre con la cabeza erguida, procesando el fútbol en tiempo real. Cuando tiene tiempo para pensar lo habitual es que acabe haciendo daño al rival. Como sucedió en el minuto trece. La zaga del Osasuna le dejó maniobrar en la frontal del área. Aspas congeló el tiempo, pegó el balón a la bota, se fue haciendo sitio y en cuanto vio línea de tiro chutó raso, ajustado al palo derecho de la portería de Herrera. Como si fuese fácil.

El exceso intervencionista del VAR privó a la afición de disfrutar durante más tiempo del capitán, el sacrificado por Giráldez tras la expulsión de Marcos Alonso. Y sin el diez sobre el césped hubo menos luz en el fútbol celeste, en un estreno marcado por dos acciones de infortunio.