Los vigueses alcanzan los 50 partidos este curso visitando al tercer clasificado con cuatro bajas de consideración, pero con opción de recuperar el sexto lugar
26 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Williot Swedberg y Matías Vecino se unen a las bajas de Carl Starfelt, cada vez más preocupante, y de Miguel Román. El Celta se descose por el centro, pero en Barcelona recuperó las sensaciones balompédicas con una excelente primera mitad y este domingo tiene la oportunidad de volver a la sexta plaza si es capaz de puntuar en el feudo del Villarreal, que afronta el partido como una reválida definitiva para atrapar el tercer puesto de la liga y que el jueves pasado se guardó en Oviedo a jugadores del calado de Gerard Moreno para presentar el mejor once posible ante la escuadra de Claudio Giráldez.
El Celta afronta hoy su partido número 50 de la temporada y alcanzado este punto, los achaques físicos eran una posibilidad muy factible a temer. Los vigueses viajan esta mañana al Madrigal sin una parte considerable de su columna vertebral. Una vez más, por séptima contienda consecutiva, no estará Starfelt, y sin el sueco, los vigueses no han sido capaces de mantener su portería a cero, algo que no sucede desde el pasado 22 de enero (2-0 ante el Mallorca). Su espalda no mejora, la próxima semana tiene cita con un especialista y todo indica que se perderá el final de temporada, algo que ya sucedió el curso anterior, en el que Yoel Lago acabó siendo el libre más utilizado.
Sin Miguel Román, Vecino era el mediocentro más posicional que le quedaba a Giráldez, pero el charrúa volvió a lesionarse —sufre una rotura de bajo grado en el aductor derecho— y tampoco estará ante un rival con jugadores muy físicos en la sala de máquinas como el de Marcelino García Toral. Ilaix Moriba ejerció como pivote de contención en el Camp Nou hoy podría repetir ese cometido al lado de Sotelo, el más descansado de los mediocentros.
En ataque, la ausencia destacada será Williot Swedberg, que no tuvo su mejor noche en Barcelona, siempre es un as en la manga que en esta ocasión no podrá explotar el técnico de O Porriño. A su sobrecarga en los gemelos se le unen los problemas físicos de Iago Aspas y el momento de Borja Iglesias, uno de los jugadores que más están acusando el esfuerzo acumulado a lo largo de la temporada. En este escenario podría repetir el mismo ataque que inició contienda ante el líder: Jutglà, Pablo Durán y Hugo Álvarez, con Hugo González, el máximo goleador del B, como novedad en la convocatoria y opción en la recámara.
Aun así, el Celta tiene mimbres para presentar batalla en Villarreal con el objetivo de cortar la racha de cuatro derrotas consecutivas —dos en Europa y otras tantas en la liga—, pero para conseguirlo necesita mover el balón con celeridad, robar en campo contrario y evitar a toda costa las transiciones, un arte en el que los amarillos son consumados especialistas. En casa, por cierto, tan solo perdieron en liga ante los dos grandes y cedieron un empate a mayores con el Betis, una buena muestra de su solidez como locales. Además, a diferencia del Celta, los castellonenses hoy cuentan con su equipo de gala. Un desafío que pone a prueba la recuperación (de juego) de Barcelona.