El Celta ofreció una imagen sólida ante el Lyon, condicionada de forma irremediable por la expulsión de Borja Iglesias. Hasta ese instante, el equipo vigués dominó el juego, pero la inferioridad numérica obligó a un bloque bajo ante un rival con jugadores de gran calidad.
Desde mi punto de vista, el gol final fue una jugada desafortunada en la que Radu pudo haber hecho algo más. Pese a los muchos minutos de sufrimiento, el Celta se defendió francamente bien hasta ese error puntual. De cara a la vuelta, las bajas de Borja y Mingueza son importantes, pero tengo plena confianza en que el planteamiento de Claudio Giráldez permitirá superar la eliminatoria en Lyon.
Si el conjunto celeste encuentra espacios para correr en el partido de vuelta, sus opciones de éxito son reales en una empresa de gran exigencia.