El entrenador del equipo vigués quiere que el Celta tenga el balón para evitar los desajustes que provoca un rival que vuelve a sus orígenes
01 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Preparar el partido contra el Girona siempre resulta un reto difícil; máxime, si el oponente solo dispone de un entrenamiento y un poco de vídeo para explicar su plan de partido a sus futbolistas. Porque el equipo de Míchel Sánchez se desorganiza a base de cambiar jugadores de sus posiciones, lo que genera confusión en el rival, como remarcaba ayer el preparador céltico.
Claudio Giráldez tiene claro el camino para no caer en la trampa: «Lo primero, quitándoles tiempo; ellos se desordenan y son capaces de generar mucha incertidumbre en el juego interior, porque entran con mucho jugador desde fuera o desde última línea. Y si les das tiempo, es más fácil que se puedan desordenar». Para impedirlo, necesita que sus jugadores sean capaces de «apretar muy bien en esa primera línea, en esa construcción del juego suya».
La segunda lección, a ojos del técnico celeste, pasa por los ajustes defensivo: «Habrá momentos en los que, con tanto juego interior, es difícil ajustarse y tienes que protegerte mucho en ese juego de dentro y permitirles más fuera». La tercera, añadía, es la más eficaz y la más difícil: «Tener la pelota; si tienes el balón, no hace falta ajustarse en la presión», sentenciaba.
El entrenador del Celta considera, además, que el Girona ha vuelto con éxito sobre sus pasos: «Creo que en este momento está mucho más cerca del Girona de la temporada pasada, del Girona del inicio, y también los buenos resultados hacen que pueda asumir más riesgo en esa movilidad y ser un equipo más dinámico y más móvil en el posicionamiento de lo que, a lo mejor, fue hace un par de meses, en un 4-3-3 un poquito más posicional», desgranaba.
No esconde que, ante tanto bisturí táctico, es un hándicap no contar con «un poquito más de tiempo para prepararlo», pero asume con naturalidad que es el peaje de estar muy vivo en dos competiciones. Además, por la visto en la mañana de de este sábado, la sensación es que el equipo vigués está preparado. «Me ha gustado mucho lo que he visto y nos da tranquilidad para saber que vamos a llegar preparados y que tenemos energía y recursos para poder hacer un muy buen partido. No quiero que sirva eso de excusa», decía en referencia al escaso período de tiempo del que dispusieron.
Además, Giráldez asegura que la idea del equipo no va a cambiar por mucho que tenga bajas, a la vez que reconoce que «siempre hay ajustes» y no va a ser una excepción cuando se enfrentan a tener dos delanteros menos, algo que les influye en el once y en el banquillo, desde donde a veces encuentran revulsivos en dos jugadores que no van a estar, caso de Pablo Durán y Borja Iglesias. «Son dos bajas arriba que nos modifican en este aspecto, a la hora de cómo vamos a apretar o cómo vamos a atacar. Pero no en lo que queremos hacer, en la intención del equipo», profundizaba el entrenador del cuadro celeste.