Vecino, el amigo de todos, y Swedberg, matador, dejaron su sello ante el PAOK

GRADA DE RÍO

Matías Vecino jugó ante el PAO su segundo partido como titular, se estrenó en la Europa League y demostró que tiene oficio.
Matías Vecino jugó ante el PAO su segundo partido como titular, se estrenó en la Europa League y demostró que tiene oficio. Xoán Carlos Gil

El centrocampista uruguayo firmó un buen debut europeo con el Celta aportando equilibrio y sencillez desde la sala de máquinas y el delantero sueco anotó un gol que pareció un putt de golf con las pulsaciones al ralentí

27 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El partido era más tramposo para el Celta de lo que pudiera parecer a tenor del 1-2 de la ida, un marcador de los que invitan a jugar con la ventaja, con el freno de mano echado para evitar riesgos. Y así lo planteó Claudio Giráldez, que desde el principio quiso ponerle cloroformo a la contienda.

A ese contexto se le añade la textura de un PAOK que no está sobrado de talento, pero que tiene la virtud de conocer sus limitaciones para aprovechar sus virtudes, las del orden y la velocidad, más las acciones a balón parado.

En ese escenario complicado le tocó debutar en Europa con el Celta a Matías Vecino. Y volvió a brillar Swedberg, matador en la ida y en la vuelta. Uno pagaría por conocer las pulsaciones del sueco en la pincelada del único gol del choque, probablemente menos que las que tendría recién levantado de la siesta.

Largo recorrido

El centrocampista uruguayo demostró una cualidad muy valorada en cualquier equipo. Es el amigo de todos, el que hace la vida más fácil a sus compañeros desde la sala de máquinas con su sobriedad y su largo recorrido. Siempre se ofrece y encuentra en la sencillez el mejor aliado.

No es un virtuoso del balón, pero sabe darle salida con limpieza. A menudo, hacia delante, buscando ganar metros con la verticalidad. Y lo mismo se retrasa y echa una mano a los centrales que gana metros y se aproxima al área rival como una amenaza más. Como sucedió en el minuto 27, en la acción más peligrosa del Celta en la primera mitad, casi la única. Cuando Iago Aspas puede controlar el balón con una fracción de segundo y medio metro para pensar, casi siempre elige la mejor opción. Vio la incorporación del centrocampista y le sirvió un balón para que golpease en carrera. Vecino trató de ajustar al palo más alejado, y se le fue algo desviado.

A todas estas cualidades le añade el último en fichaje olívico cierta contundencia física y una buena predisposición para el juego aéreo en los dos lados. Está llamado a ir cogiendo peso específico en el equipo con el paso de las jornadas.

Un peso que cada vez es mayor en el caso del joven Swedberg. Por su posición y por sus características, no entra tanto en contacto con el balón como en el caso de Vecino. Pero cuando recibe de cara a la portería contraria, enseguida se activa y pueden pasar cosas.

En un partido de tanto control, salvo en los minutos finales, cuando ya no estaba en el campo, los delanteros recibieron pocos balones y en buenas condiciones.

El que le llegó más franco, en la mejor jugada de la noche, acabó en la red. Fue una demostración de que la velocidad de pensamiento suele ser más rápida que una buena carrera.

Todo nació en un primer pase de Román que cogió algo desordenada a la retaguardia helena. Carreira ganó unos metros, conectó con Borja Iglesias y el ariete, de primeras, le dejó un balón de oro a Swedberg para que resolviese. En muchos casos, el primer impulso sería optar por un golpeo fuerte, casi a bocajarro. Pero eligió la sutileza. Más que un gol pareció un putt de unos doce metros, como si la portería fuese un hoyo de golf, dando tiempo a contar los segundos hasta embocar.

Sin duda, es un futbolista con ángel, de los que siempre se puede esperar algo distinto por su capacidad de aceleración y por la frialdad con la que se maneja en las zonas en las que más suele quemar el balón.

El Celta no hizo un partido brillante, pero sí un ejercicio de madurez para meterse en los octavos de final de la Europa League. Y está sexto en la Liga. Soberbio.