El fichaje del año del Celta estaba en casa

X. R. C. VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

Miguel Román se ha convertido en la nueva brújula del juego del Celta.
Miguel Román se ha convertido en la nueva brújula del juego del Celta. M.Moralejo

Miguel Román, que encadena trece partidos consecutivos en liga, confirma con unos excelentes números ante el Osasuna su gran crecimiento en el Celta

08 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Miguel Román se está convirtiendo en la sorpresa agradable del año. Comenzó como el teórico quinto mediocentro y se ha convertido, pocos meses después, en uno de los fijos en el doble pivote. Por partidos y presencia en el campo, el de Gondomar ya es el segundo pivote con más partidos en la liga por detrás de Ilaix Moriba. Además, ha participado en los 13 últimos partidos de liga, ocho de ellos como titular, lo que demuestra su cada vez mayor influencia en el equipo. A mayores, en los dos últimos meses ha pegado un estirón futbolístico espectacular, convirtiéndose en un fijo para Claudio Giráldez.

Porque Miguel Román, que hace un año tenía su techo en el Celta Fortuna, en Primera Federación, ha aprendido a jugar casi como pivote único, ya que Moriba juega cada vez más cerca del punta de referencia como parte del plan de juego de Claudio Giráldez. Y en esa soledad de la base, Román es capaz de defender y construir. Pese a la lluvia y lo pesado del campo, en gondomareño firmó un 95 % de pases precisos ante el Osasuna (63/66), un porcentaje que mantuvo en campo rival cuando los espacios se achican por la colocación del rival: 47 de 50 (94 %). En la parcela propia, alcanzó al excelencia con un 16 de 16. Además, dio tres pases clave y generó una ocasión de gol que Hugo Álvarez no pudo concretar.

En la zona defensiva, también se encargó de equilibrar el equipo y de sumar números: hizo cinco entradas exitosas, despejó cuatro balones, recuperó la pelota en una ocasión y ganó dos duelos aéreos. Y lo más importante al margen de los números: demostró cabeza para llevar la brújula de la contienda, un dato esencial para un centrocampista organizador.

A lo largo de este medio año a las órdenes directas de Claudio Giráldez, quien lo fichó en su día desde el Pontevedra para el filial, Miguel Román ha demostrado por encima de todo capacidad de aprendizaje y también saber convivir con la presión. Lo hizo en la pretemporada, cuando se jugaba continuar en el primer equipo o cambiar de destino y lo está haciendo en cada partido. En Elche, por ejemplo, falló una clara ocasión de gol y lejos de frustrarse, respondió de la mejor manera marcando el tanto del triunfo ante el Levante en Valencia.

El mejor momento de Miguel Román coincide con la reformulación de la sala de máquinas del Celta con la llegada de Matías Vecino y la incógnita de Hugo Sotelo, que no entró en la última convocatoria. Ninguno de los dos lo tendrá fácil para sentar a un jugador que lleva toda su vida aprovechando las oportunidades que le brinda el fútbol. Lo hizo en el Choco en la División de Honor de juveniles, lo repitió en el Pontevedra y se agarró a su oportunidad de triunfar en su equipo del alma, en el filial y en el primer equipo.