Regalo de Reyes para 6.511 celtistas

M. V. F. VIGO

GRADA DE RÍO

Los jugadores del Celta, con la afición tras el entrenamiento de este lunes.
Los jugadores del Celta, con la afición tras el entrenamiento de este lunes. Oscar Vázquez

El Celta cumplió la tradición de abrir un entrenamiento en Balaídos al público en estas fechas y la cifra de asistencia duplicó a la del 2024 y superó en un millar a la del 2025

06 ene 2026 . Actualizado a las 10:05 h.

Quienes no siguen la actualidad el Celta se preguntaban ayer por la mañana si había partido en Balaídos. La respuesta era que no, pero el movimiento generado en el entorno del estadio tenía ciertas similitudes. Porque fueron un total de 6.511, mil más que hace un año y el doble que hace dos, las personas que acudieron al entrenamiento abierto que se ha convertido en un clásico de principios de enero —así como de Semana Santa— desde la llegada a la presidencia de Marián Mouriño, quien, eso sí, estuvo ausente como suele ser habitual en estas fechas. Aunque se había anunciado la apertura de Tribuna, la afluencia hizo que enseguida se tomada la determinación de abrir Marcador, que también presentó un gran aspecto.

La espera hasta que los jugadores saltaron al césped, con unos pocos minutos de retraso, estuvo amenizada por un amplio repertorio navideño. Mientras, los más pequeños aguardaban con impaciencia, ataviados con sus bufandas, camisetas y demás prendas celestes en un día gélido —aunque el sol se agradeció en las butacas—, las pancartas asomaban y muchos mayores recorrían los pasillos con los cafés calientes en la mano.

Una vez con los protagonistas celestes sobre el césped, los más pequeños no perdían detalle. Primero, buscando dónde estaba tal jugador o tal otro y, cuando los localizaban, gritando sus nombres para tratar de llamar su atención o lograr un saludo —hubo quien lo consiguió con Yoel Lago, por ejemplo— o mandándoles mensajes como a Iago Aspas en relación a su renovación que también llegaron a sus oídos aún durante la sesión de trabajo a las órdenes de Claudio Giráldez.

Hubo tiempo para celebrar goles dentro del entrenamiento, para preguntarse dónde estaba Radu —no se ejercitó con sus compañeros— o para ir sacando las pancartas, desde quienes aspiraban a llevarse un balón como regalo de Reyes a quienes se contentaban con una foto, como Chloe, que escribía que estaba de cumpleaños y quería esa instantánea con el moañés —cuyo nombre y dorsal llevaba a la espalda de su camiseta rosa— como obsequio.

A medida que avanzaba el entrenamiento y se intuía que el final estaba cerca, algunos niños intentaban ya tomar posiciones para el momento de las firmas y fotos, pero los profesionales de seguridad les instaban a volver a sus sitios. Hasta que sí concluyó la sesión, la plantilla dedicó una nueva ovación a los celtistas presentes y los más jóvenes corrieron hacia las zonas más próximas al campo para conseguir el objetivo.

Como siempre, Iago Aspas era el más deseado, aunque también Borja Iglesias, que se fue con un par de regalos bajo el brazo que incluían un oso panda en honor a su apodo, necesitó largo tiempo para atender a todos los que le requerían, regalando sonrisas y haciendo gala de una paciencia que demostró a raudales todo el plantel. Y Claudio Giráldez, otro que se recorrió toda la zona con aficionados durante largo rato.

@grada.de.rio

Después del entrenamiento del Celta hoy en Balaídos, abierto al celtismo ðŸ˜

♬ sonido original - Grada de Río

Los que más tardaron en irse fueron Ionut Andrei Radu, en cuyo honor asomaba por la grada una bandera de Rumanía, y Jones El-Abdellaoui. Ambos tienen en común que no son de los que más tiempo llevan y se atreven con el español; en el caso del guardameta —que no entrenó, pero sí participó del baño de celtismo— es habitual, pero también al noruego se le pudo escuchar interactuar más allá del inglés.

En la salida del túnel de vestuarios, más de uno lanzaba camisetas que jugadores como Manu Fernández, Carlos Domínguez o Javi Rodríguez devolvían firmadas. El de Poio, al igual que Joseph Aidoo antes, se subió por las butacas VIP de detrás de los banquillos para llegar a celtistas que los reclamaban más arriba. Algún celtista incluso se quedaba desnudo de cintura para arriba para que la elástica firmada fuera la que llevaban puesta.

Los padres colaboraban con la causa en algún caso incluso preguntando el nombre el jugador que le faltaba a su hijo y gritándole que era «el mejor» para atraer su atención y que se acercara, caso de Williot Swedberg, por ejemplo. Ante la aglomeración, alguno hasta tiraba la toalla: «Prefiero mantener las costillas que la foto», decía un joven. Pero la mayoría persistían hasta lograr cuantas más instantáneas y firmas, mejor.

«Leva a camiseta asinada por sete e xa non colle nel», contaba una madre a la salida. No faltaron los disgustos en forma de alguna camiseta perdida o la sudadera solicitada al ídolo que no la pudo dar. Pequeños peros en una jornada mágica que sirvió perfecta antesala a la cabalgata de Reyes y el festivo de hoy. Muchos regalos anticipados y grandes dosis de celtismo.