Los padres del niño viral por su beso al escudo en el gol de Lamine Yamal en Balaídos hablan del vídeo, de la visita a Afouteza con la que le premió el club y de su celtismo
15 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Pablo Antepazo Parcero (Cangas, 2017) cumplió ocho años el pasado 2 de noviembre y sus abuelos maternos quisieron hacerle un regalo especial. Por eso estaba el pasado domingo en Balaídos, en su segunda visita al estadio vigués. A sus padres no les sorprendió su reacción cuando Lamine Yamal puso al Barcelona por delante el Celta en el marcador, pero la sorpresa vino cuando el momento en el que él besa el escudo del Celta, captado por las cámaras de Movistar, se hizo viral y el pequeño acabó invitado a la Cidade Deportiva Afouteza.
Todo lo que ha ocurrido fue «una súper sorpresa, de locos», dice su padre, Pedro Antepazo, que se enteró por su mujer de la repercusión de las imágenes de su hijo. «Me dijo: ‘¿Viste el vídeo de Pablo?’. Y le contesté: ‘¿Vídeo de qué? Si está en el colegio’. Ahí fue cuando me dijo que era del partido», relata. Ninguno de los dos estaba con él, sino que había ido con sus abuelos y con Álvaro Antepazo, familiar lejano y amigo de la familia que es socio histórico y que les ayudó a adquirir las entradas. «Como él es un fan acérrimo de Aspas y los abuelos querían darle una sorpresa grande, sabían que así iban a acertar», detalla.
El niño del fondo besándose el escudo del celta
— Rubiales (UEL ENJOYER ??) (@TTVrubiales) November 10, 2025
MUCHÍSIMO HONOR ??pic.twitter.com/NTkNvzua7k
Lo que no se podían imaginar era el premio añadido que iba a tener el pequeño. «Fue algo que le salió instintivo. Él tiene mucho pundonor; es muy tímido, pero, a la vez, tiene mucha garra. Y, sobre todo, es muy noble», describe el progenitor. Admite que él no es especialmente futbolero, pero sí lo es su mujer, Olalla Parcero, que fue jugadora de fútbol sala de equipos como Leis y Poio y, antes, destacó como tenista. «Pablo es así, muy espontáneo, le salen así las cosas. Se quedó con la camiseta, quitándose lo que llevaba encima, y besó el escudo. Eso es lo bueno, que no estaba nada premeditado, le salió natural», comenta la madre.
Coinciden ambos en que la pasión por el Celta fue algo que nació en él y que sucedió en un momento muy concreto, precisamente en el anterior Celta-Barcelona. «Fuimos a verlo al bar y ahí surgió todo. Fue el partido en el que se vio a Iago Aspas muy frustrado con algunas decisiones arbitrales», dice. Y retrata al detalle cómo lo vivió su hijo: «Pablo se quedó pilladísimo mirando para él, le impactó mucho. Se giró y me dijo: ‘Papá, yo quiero ser como Iago Aspas. Como tantos niños, pero él lo descubrió en ese momento», recuerda. Y de hecho, ha comenzado a jugar al fútbol en el Alondras, aunque lo compagina con el balonmano en el Cangas, donde ya se había iniciado el curso anterior. «Ahora le tira más el fútbol. En verano, en la playa, todo era jugar al fútbol».
Al margen del regalo de ir a ver el encuentro, el Celta también había estado presente en la celebración del cumpleaños de Pablo hace unos días. «Le hicimos una tarta muy bonita, aquí, en casa, con forma de camiseta del Ceta, porque le gusta tanto…», dice Parcero. Ella no pudo estar presente en la visita a la Cidade Deportiva Afouteza por trabajo, pero le basta con haber podido constatar cómo lo disfrutó su niño. «Le encantó. Estaba muy, muy contento. Le dije que lo disfrutara al máximo y que aprendiera, que seguramente solo pasa una vez en la vida y la vida es un aprendizaje».
Pablo ?pic.twitter.com/LFn3djeLem https://t.co/UBTulQ2Nm7
— Grada de Río (@gradaderio) November 13, 2025
Sí estuvo su padre, que fue testigo de cómo por momentos, Pablo se quedaba «sin palabras, sin ser capaz de reaccionar», especialmente cuando tuvo delante a su gran ídolo, Iago Aspas. «Estaba fascinado», sentencia. Los jugadores le decían que habían visto el vídeo y Pedro se sorprendió de que él estaba al tanto de que había tenido «muchas visitas». «Me sorprendió que hablara de eso. Supongo que algo le dirían los compañeros en el cole», apunta. Con ellos fueron los abuelos, de quienes partió todo.
Especialmente contento con el reconocimiento a Pablo está Álvaro, quien les consiguió las entradas a abuelos y nieto y fue con ellos al estadio. «Llevo más de 40 años de abonado. Mi sitio es unas filas más arriba, porque los suyos eran en las primeras filas, que ya se sabe cómo está el estadio en estos partidos. Y mira, de no ser así, igual no hubiera salido en las imágenes», plantea. Sin saber el protagonismo que iba a adquirir, y pese a la derrota, Pablo salió encantado del estadio. «Estaba alucinado, porque le encanta el fútbol y el Celta. Espero llevarlo a algún partido más cuando mis nietos no puedan ir», señala. También quiere convencer a los padres para que lo hagan socio, pero la lista de espera y el factor económico no ayudan.
Álvaro fue también quien envió a la madre de Pablo el vídeo. «Yo soy un friki del Celta, estoy en todos los saraos en redes sociales y les avisé de que había salido Pablo en un vídeo. Ellos alucinaron», narra. Fue con él con quien el Celta se puso en contacto para invitar al niño a las instalaciones de Mos. «Les constaba que yo había comprado las entradas por la aplicación del club», señala. Él tuvo una peña celtista en Cangas y asegura que siempre intenta poner su grano de arena para «llevar a más gente a Balaídos». «Todo lo que sea que no se hagan de otros equipos es muy importante, porque lo más fácil es lo otro», constata. Y añade: «Para mí, contribuir a que un niño tenga ese amor por el Celta es un premio. Estoy tan orgulloso o más de esas imágenes que los padres y abuelos».