Los vigueses cerraron el acuerdo con el Betis pagando 1,5 millones por el traspaso y el delantero voló acto seguido a Santiago para acelerar los plazos
12 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Borja Iglesias cierra el círculo de su vida deportiva. Salió de Vigo rumbo al Zaragoza cuando tenía 24 años y, ocho después, regresa a casa para quedarse definitivamente tras estar un año cedido. Betis y Celta cerraron en la mañana del lunes el acuerdo de traspaso de un modo definitivo y el compostelano voló con celeridad desde Sevilla a Lavacolla, donde aterrizó a primera hora de la tarde. Le estaban esperando sus padres. Hoy debe pasar el reconocimiento médico y firmar el contrato para ponerse a las órdenes de Claudio Giráldez para comenzar a preparar el partido del domingo ante el Getafe, al que le marcó el pasado mes de mayo en el duelo que cerraba la liga anterior y con el cuadro vigués certificando su pasaporte continental.
Los dos clubes tenían un principio de acuerdo desde mediada la semana pasada, pero faltaba el último paso para que el Panda se despidiese de un modo definitivo del Betis, club en el que estuvo cuatro años y medio antes de encadenar dos cesiones, una de ellas, al Celta, y la otra, al Leverkusen. Para cerrar la operación, el equipo vigués tuvo que pagar un millón y medio de euros, además de otro en variables, según publicó en Sevilla el diario ABC, aunque el Celta declinó confirmarlo. Además, el delantero perdonó cantidades pendientes al conjunto del Villamarín con el fin de acelerar su llegada a Vigo.
Con la llegada de Borja Iglesias, en teoría, queda cerrado el capítulo de altas después de tres incorporaciones y el fichaje en propiedad de Ilaix Moriba, que también había estado la temporada pasada a las órdenes de Claudio, igual que Borja Iglesias. Con el compostelano, la plantilla celeste dispone ahora de siete jugadores para las tres posiciones de frente de ataque: dos nueves como Borja y Jutglà, un delantero más móvil que se puede caer a banda como Pablo Durán, un flanco izquierdo con Bryan Zaragoza y Williot Swedberg, que también podrían arrancar en la derecha, banda en la que aparece un Iago Aspas que cada vez viaja más al centro, para dejar la banda para el carrilero de turno, y Jones El-Abdellaoui que ha sido uno de los nombres de la pretemporada.
Para Borja Iglesias, llegar al Celta en propiedad en la recta final de su carrera significa volver al punto de partida. En el Panda Team, el Celta B de la temporada 16/17, se dio a conocer marcando 32 goles. En aquel momento, no se quedó y se fue cedido al Zaragoza, a Segunda División, con los maños marcó la nada desdeñable cifra de 22 goles y, entonces, el Celta ingresó 10 millones vendiéndolo al Espanyol. Luego llegó el Betis, una Copa del Rey y el regreso a Vigo como cedido del curso pasado en un momento en donde Borja se estaba planteando incluso dejar el fútbol. Pero Giráldez le rescató y él eligió cumplir los 33 años (en enero próximo) vestido de celeste.
Porque cuando el pasado 30 de junio finalizó la cesión, todo el fútbol sabía que el Panda acabaría volviendo, que era cuestión de tiempo en una partida de ajedrez que tensó el Betis, lo que provocó que la operación se alargase más de lo esperado. Pendiente de confirmación, Borja Iglesias Quintás estará en Vigo hasta los 35.