Borja Iglesias, como anillo al dedo para el Celta

Alejandro Menéndez DESDE EL BANQUILLO

GRADA DE RÍO

XOÁN CARLOS GIL

Cuando Borja Iglesias volvió al Celta, hace un año, estaba seguro de que le iba a venir muy bien al confianza de llegar a un entorno favorable no solo en el campo, también fuera: con su familia, compañeros que conoce, instalaciones, trabajadores del club... Y así fue. Creo que era una necesidad que tenía Borja de sentirse arropado después de la falta de continuidad en el Betis. Era llegar a un sitio donde se alineaban muchas cosas y creo que era una garantía tanto para él como para el Celta.

Se ha confirmado que Borja le venía al equipo como anillo al dedo y Claudio Giráldez ha sido clave para actualizar su rendimiento y el del equipo. Porque ha sido un proceso colectivo en el que han mejorado Borja y otros jugadores cercanos a él en cuanto a la llegada al área rival.

También me reafirmo en que Iago Aspas es un tipo de jugador veterano, que da buenos consejos, que tiene esa parte cercana más personal, de ayudar a los compañeros. Y sabía que la cercanía entre los dos no iba a ser solo en el campo, sino entre compañeros y gallegos.

Borja necesitaba todo este entorno para volver a ser un delantero de referencia y volver a rendir. Ahora mismo, creo que es una garantía para el Celta y un acierto por las dos partes. Era lo más lógico que él siguiera en Vigo y me lo imagino muy feliz de que se haya llegado a un acuerdo.