«Es un buen partido para hacerle una caricia, por mí en el minuto 10 se podría llevar una ovación», dice Coudet reclamando el apoyo del celtismo al moañés
06 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.«Sería un buen partido para hacerle una caricia. Para mí en el minuto diez se podría llevar una ovación». Esa es la propuesta de Eduardo Coudet para que Balaídos aplauda a Iago Aspas en el 10, el doble dígito que luce su camiseta.
Hasta el momento, el jugador de referencia del Celta —«nuestro jugador franquicia», recuerda el técnico— no está viviendo su mejor inicio de temporada, aunque la historia y sus números dicen que es algo más o menos habitual. Dos temporadas atrás, el moañés solo llevaba dos goles a estas alturas y terminó con 14, la misma cifra que el curso pasado cuando ya sumaba seis.
Aspas habló de su situación personal y de su trabajo por revertir su momento y el del equipo, y Coudet cerró filas con el 10. «Iago lo vive así, es un jugador humilde al que cuesta sacarle titulares», dijo en clave periodística en la conferencia de prensa previa a recibir al Barça, en donde mostró su confianza en que todo cambie de cara al gol: «Esperemos que a Iago también se le abra la portería, está teniendo sus ocasiones».
El entrenador considera que lo de Aspas es un tema mental, ya que los indicadores físicos están perfectos: «Creo que lo de él pasa más por lo anímico que por lo técnico o lo físico. Yo lo noto muy bien y mañana (por hoy) me parece que el estadio va a estar lleno y es un buen momento para hacerle un mimo. Para mí en el minuto diez se podría llevar una ovación». Y para empujarle considera que «una linda caricia del público seguramente le ayudaría muchísimo».
A lo largo de este tiempo, ni una sola voz cuestionó a Aspas, cuyo papel en el Celta va mucho más allá de un momento puntual. A sus 34 años, reconoció que necesita buscar su hueco dentro del equipo y quizás hacer otras cosas y no goles, aunque la temporada pasada, sin ir más lejos, fue el máximo realizador del equipo (14) y el máximo asistente (13).
Además, el Barca es una de sus víctimas preferidas, ya que le ha marcado siete goles en 12 partidos, seis de ellos en Balaídos. El último, una delicatesen de falta directa en la temporada 19/20 con Óscar García en el banquillo vigués. Esta tarde, con la ayuda del público, puede repetir en una cita trascendental.