El Celta progresa en terreno hostil

Julio Á. Buylla VIGO

GRADA DE RÍO

SERGIO REYES ROBLEDO

27 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Getafe ha dejado de ser destino futbolístico maldito. El Celta rompió una racha de casi seis años sin ganar allí y toma aire en este vaivén de sensaciones contrapuestas en que se ha convertido el arranque de liga. Una victoria cimentada sobre la paciencia con balón y sobre la sobriedad defensiva que no concedió nada a un rival timorato en ataque.

El Celta, desde el primer momento, se mostró superior ante un rival que se plantó en el campo como si un fiel reflejo de su entrenador fuese. Quique recuperó su estilo y sitúo en plegado dos líneas de 4 con dos jugadores por delante con el objetivo de defender arropados reduciendo al máximo los espacios por dentro. Los vigueses tenían el balón y tuvieron paciencia para buscar por fuera los puntos débiles de un rival al que hostigaron con centros laterales.

Parecía un partido de esos en el que la llegada del desenlace favorable fuese cuestión de tiempo. Una de esas situaciones que a los entrenadores no dejan tranquilos y que de repente pueden dar un giro inesperado, un partido trampa.