Este tipo de roturas, como la que padece Iago Aspas, es la más frecuente en deportistas que realizan esprints. El primer elemento de riesgo para tener una lesión de este tipo es, precisamente, haber tenido una previa. Se ha avanzado mucho en este sentido y todos los equipos hacen ya ejercicios preventivos, durante los entrenamientos, de lesiones en el femoral. Aún así, normalmente, la carga de un esprint durante un entrenamiento no alcanza la intensidad a la que luego se llega en la competición. Los jugadores más explosivos son los más expuestos a una recaída.
Es bueno analizar qué jugadores han tenido problemas previos en los isquiotibiales para programarles unos ejercicios de refuerzo porque son los primeros candidatos a volver a repetirlos, especialmente en la misma temporada. Normalmente se tienden a acortar los plazos, porque son capaces de soportar de nuevo el esfuerzo, pero el riesgo de recaída esta ahí. Es importante tener un buen diagnóstico, mediante una resonancia, para ver qué zona está dañada, cómo es el hematoma y qué dimensión tiene la rotura. Cuánta más separación haya entre las dos zonas del músculo, más tiempo requiere la recuperación.
Al principio, tras la lesión, son habituales los episodios de dolor. Los primeros días algunos necesitan reposo. Hay que evaluar el grado de cojera. Es bueno intervenir sobre la zona dañada, para evitar que se atrofie. En los futbolistas, se programan ejercicios para mantener activos el resto de músculos y no perder la forma. La primera fase de recuperación es tarea de los fisioterapeutas. Se trata de recuperar bien la movilidad de la rodilla y de la cadera, porque son músculos que saltan a esas dos articulaciones. Después se inicia una serie de ejercicios progresivos, lo normal es hacer bicicleta o piscina antes de volver a correr. Los entrenamientos de este tipo siempre deben ser individualizados. Es importante tener hechos los test de movilidad al principio de temporada porque así nos dará la referencia en la recuperación.
En cuanto sea posible, se le va metiendo carga al músculo dañado. Se ha comprobado que el reposo absoluto, en estos casos, está contraindicado porque se pierde mucha masa muscular. Se debe medir bien ese esfuerzo, para no sobreexcitarlo. Los equipos de Primera cuentan con nutricionistas que elaboran dietas personalizadas, tanto para ayudar a la cicatrización como para controlar el peso. La vuelta a la competición debe ser programada y progresiva, no se deben disputar noventa minutos de golpe.
***Luisa Ibáñez es traumátologa