Lo mejor de la temporada 2018/2019 en clave celeste

El Celta cierra con la salvación un mal año en el que ha habido un puñado de cosas rescatables


Vigo

En una temporada que ha defraudado a la práctica totalidad del celtismo, ha habido algunas cosas salvables. Al frente de todas ellas, seguramente está para la mayoría la figura de Iago Aspas, pero dejando a un lado al moañés y al hecho de haber sellado finalmente la salvación en la categoría también ha habido alguna que otra buena noticia en una temporada de sufrimiento para la hinchada viguesa.

-Iago Aspas. Que el moañés es el gran ídolo del celtismo y la estrella de su equipo es algo de lo que ya no le cabía duda a nadie. Pero este año ha logrado que cada vez sean menos los que le discuten como mejor jugador de la historia del club vigués. Sus tres meses lesionado acabaron con el equipo en el abismo, pero su llegada lo resucitó y sus lágrimas tras marcar dos goles frente al Villarreal ya forman parte de la historia celeste como un momento difícilmente imborrable para quienes lo han vivido.

-La unión entre equipo y afición. La campaña A Nosa Reconquista ha recibido el aplauso unánime, pero su éxito reside sobre todo en la respuesta de la afición. Esta temporada dejó imágenes de una hinchada entregada a los suyos en los peores momentos, brindando recibimientos multitudinarios, respondiendo en masa cuando todo parecía perdido y dando la vuelta a la situación. La iniciativa del club de regalar invitaciones, entre otras propuestas para fomentar la asistencia, surtió efecto. Y la celebración conjunta de futbolistas y afición posterior a los partidos se ha convertido ya en un rito.

-Explosión de Brais. Aunque su segunda vuelta no estuvo a la altura de la primera -sufrió, además, una lesión que le hizo perderse varios partidos-, el mosense acaba la temporada como tercer máximo goleador del equipo en el año en que debutó y marcó con la selección española. Se ha consolidado en el equipo tras estrenarse la temporada anterior de la mano de Juan Carlos Unzué.

Espanyol-Celta (J34)
Espanyol-Celta (J34)

-Celtismo en todos los campos. Esto no es novedad, pero de nuevo ha vuelto a haber aficionados del Celta en todos los estadios en los que el equipo ha disputado un partido, independientemente de que fuera entre semana, sábado o domingo. La circunstancia viene ocurriendo en campañas anteriores, pero en las más recientes siempre con menos alicientes a nivel de objetivos y clasificación de los que el equipo ha ofrecido este curso.

-El debut de Kevin en Primera. Independientemente de cuál sea su futuro, y de que su protagonismo haya sido escaso, el celtismo ha podido ver vestir la camiseta del Celta en Primera a otro canterano, Kevin, que además se había convertido en un emblema del filial del que dejó de ser capitán hace justo un año. El nigranés cumplió siempre que tuvo minutos.

-Estabilidad con Escribá. Después de dos entrenadores sin experiencia en la liga española, a la tercera fue la vencida. Aunque siempre quedará la duda de si para Cardoso las cosas hubieran sido diferentes con Aspas, o si lo hubieran sido para Escribá sin él, lo cierto es que la salvación se logró con el valenciano, que ha recibido los elogios públicos de sus jugadores.

-La irrupción de Beltrán. Su juventud no impidió a Fran Beltrán sumar muchos minutos y firmar buenas actuaciones en la primera vuelta, si bien en la segunda, especialmente con Escribá, desapareció casi por completo. Más allá de su proyección futbolística -debutó con lal sub-21 y opta al Fútbol Draft-, se ha convertido en uno de los futbolistas más queridos por al afición a base de sencillez, naturalidad y cercanía.

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