Una esperanza entre el desánimo

Las peñas celebran la llegada de Escribá, pero dudan de que vaya a ser suficiente


vigo / la voz

El celtismo vive días grises. Cuando se les pregunta a las peñas acerca de la situación que vive el equipo, el desánimo sale a relucir y cuesta encontrar optimismo en sus respuestas. Bien es cierto que la llegada de Fran Escribá ha sido un revulsivo para una afición que se agarra a la esperanza de que a la tercera vaya la vencida. Quizá más que creerlo, esperan el nuevo entrenador pueda revertir la situación y lograr un objetivo que a día de hoy, y pese a que el equipo está fuera de la zona roja, a la mayoría les parece realmente complicado. Las sensaciones que viene emitiendo el equipo en las últimas semanas pesan.

Cese de cardoso

Un relevo necesario que puede no ser suficiente

Todas las peñas coinciden en que era necesario un nuevo relevo a pesar de que supusiera ir a por el tercer entrenador del curso. «Al principio pensé que Cardoso era la solución, pero con el tiempo fue de mal en peor, no se veía un cambio de tendencia», reflexiona Javier López, de Norte Celeste. De la misma idea es Tomás Rodríguez, de Preferencia Celeste. «Era necesario porque Cardoso era una persona que desconocía la Liga y, además, creo que no supo motivar a los jugadores, se les veía apáticos», opina. Tampoco discrepa sobre que fuera pertinente el relevo Luis Suárez, de la Peña Afouteza, pero matiza: «Un tercer entrenador es peligroso porque el fútbol no solo es motivación, también táctica y conceptos nuevos que no va a ser sencillo que absorban en tan poco tiempo».

El nuevo entrenador

Escribá, una buena opción dadas las circunstancias

Los peñistas consultados coinciden en que el nuevo entrenador, a diferencia con los anteriores, debía tener un conocimiento exhaustivo de la Liga española y una experiencia que le avalara, con independencia de que tampoco eso sea garantía de éxito. En ese sentido, el nombre de Escribá les satisface por ser un técnico con bagaje en el campeonato y un conocimiento profundo del mismo. «Da un poco de miedo, pero no me disgusta. Al menos no es un desconocedor de la Liga como los anteriores y en ese sentido aporta más confianza y tranquilidad», expone Marta Saiz, de Le-Chuzas Celestes. Sergio Cortés, de la Peña Celtista Alcoyana, es de los más optimistas. «Se veía que Cardoso no sabía qué hacer y sin embargo Escribá es un experto en esa zona de la tabla, hizo un buen trabajo en el Elche y en el Villarreal», valora antes de añadir que cree que «buscará el equilibrio entre líneas, que es lo que le falla al equipo». También Luis le tiene por «un especialista en el equilibrio defensivo» y lo ve con buenos ojos en la medida en que «lo importante es encajar menos goles para poder ganar partidos; se acabó el juego bonito porque ahora hay que ser resultadistas». A Carmen Iglesias, de la Peña Gudelj, le transmite confianza: «A priori el hecho de que tenga experiencia y sepa a donde viene es un punto a su favor. Necesitamos que espabile al equipo», pide.

El objetivo

Esperanza en conseguir la salvación, pero no confianza

La gran mayoría de los aficionados consultados se muestran pesimistas. Saben que el descenso no es un hecho y tienen esperanza de que no se consume, pero a día de hoy ven muy factible que se haga realidad. «Soy de los que piensan que si el equipo se salva será más por demérito de los demás que por mérito propio. Se vio el fin de semana pasado, cuando perdieron todos menos el Huesca, el Celta incluido y además de qué manera», recuerda Tomás. Algo similar piensa Luis: «Jugamos con la opción de que haya tres peores que nosotros, y nosotros vamos a ser malos de narices», vaticina. Marta destaca que está «complicado» mantener la categoría con el margen de tiempo que queda para «la reacción». «Los resultados están siendo penosos. Siempre tienes la esperanza, pero el optimismo es menor hasta que el año del 4 %». Sergio sí se muestra convencido de que el equipo «saldrá del acantilado» y Carmen confiesa que el cambio de entrenador le ha hecho ser algo más optimista. Además, le da un voto de confianza a Escribá, pero entiende que en buena parte el futuro dependerá de lo que se vea en Balaídos el domingo. «Hay que ver cómo empieza, si es capaz de cambiarles la mentalidad. Hay tiempo», sostiene.

Ambiente

Una afición deprimida, pero que no se rinde

Más allá de sus opiniones personales, los representantes de las peñas admiten que a su alrededor ven también que en buena medida ha cundido el desánimo. «Hay mucha negatividad, creo que la gente se ha contagiado de la depresión del equipo», analiza Tomás. Marta ve a la gente «quemada» y, como otros peñistas, apunta a la directiva. «No solo fallan los jugadores cuando tienes tres entrenadores en un año. Todo esto ha generado desmotivación en la afición», dice. Javier, por su parte, cree que la llegada de Escribá ha servido para «revitalizar» a la hinchada celeste. Lo que está claro es que nadie quiere rendirse.

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