El cambio de dibujo está de moda

El Celta es, tras el Girona, el equipo que más sistemas ha empleado en la liga


El fútbol encorsetado ha muerto. El balompié moderno ha echado tierra sobre los sistemas inmutables y ha dejado paso a entrenadores y vestuarios maleables que buscan alternativas una y otra vez para mejorar el rendimiento propio y contrarrestar el ajeno. Eso es lo que ha estado haciendo, con un éxito discutible, Antonio Mohamed desde que llegó al Celta. Ha movido una y otra vez el esquema de su equipo en una búsqueda de identidad que todavía no ha concluido. Lo que a priori puede parecer una falta de brújula, repasando los demás equipos de la liga, se destapa como una constante.

De los veinte equipos que componen la Primera División española solo uno, el Valencia, se decanta por un sistema de juego inmutable tras ocho jornadas. Marcelino, sobre el que pesa el dicho de que no hace buenos segundos años en los clubes, es fiel al 4-4-2 que implantó en la primera jornada y ni los rivales ni las bajas modifican su pizarra.

Esa actitud es radicalmente opuesta a la realidad que viven vestuarios como el del Celta o el Girona, que están en las antípodas de los ché. Mohamed ya ha puesto en práctica cinco planteamientos diferentes en ocho contiendas, con diferentes nomenclaturas según quién los interpreta. Así, para el portal estadístico WhoScored, los célticos han apostado en dos ocasiones por jugar con tres centrales, cuatro mediocampistas, dos hombres con un perfil atacante y un punta. El 3-4-3, en el que Aspas, Maxi Gómez y Pione Sisto actuarían más alineados, fue el elegido en otras dos contiendas, mientras que en otro par de encuentros el modelo elegido estuvo compuesto por cuatro defensas, cuatro centrocampistas, incluido Sisto, y dos puntas, que se corresponderían a los dos delanteros goleadores del equipo.

El 5-3-2-1 y el 4-2-3-1 los puso en práctica el equipo de Mohamed en una ocasión cada uno, si bien no dejan de implicar matices respecto a modelos anteriores. El papel que desempeña Hugo Mallo, la ubicación de Sisto, o la forma en la que se colocan Lobotka, Beltrán y Yokuslu, ya sea más en línea o más escalonados, son algunos de los aspectos que hacen variar la propuesta.

El récord, el Girona

Disponer cinco sistemas en ocho partidos puede parecer un exceso, pero el caso del Celta no es único. La Real Sociedad también ha recurrido a otras tantas propuestas, si bien la palma se la lleva el Girona de Eusebio Sacristán. El expreparador celeste ha formado a sus jugadores de seis formas diferentes, y solo ha repetido dos modelos. En dos oportunidades la colocación de su equipo respondió a un 3-4-3, y en otras tantas a un 4-3-3.

Las pizarras de los entrenadores de la liga son cada vez más flexibles, aunque hay equipos que mantienen una identidad más arraigada. Es el caso del Barcelona, en el que Valverde ha sido fiel en siete ocasiones al 4-3-3, solo matizado en una oportunidad para alinear a su equipo en un 4-4-2. Y lo mismo sucede con el Madrid de Lopetegui, que únicamente cambió su tradicional 4-3-3 en un partido para probar con un 4-2-3-1. El Espanyol también se mueve esencialmente en un 4-3-3 que en una contienda dejó paso a un 4-1-4-1, mientras que Simeone ha repetido en siete oportunidades el 4-4-2 al que ha sacado lustre, dejando paso a un 4-1-4-1 en un choque.

El modelo del Alavés

El Alavés es el próximo rival del Celta, y hasta la fecha Abelardo no ha modificado en exceso su dibujo. El equipo vasco tiene como principal referencia un 4-4-2 (Pacheco en portería, defensa con Aguirregabiría, Laguardia, Navarro y Duarte; centro del campo con Ibai Gómez, Brasanac, Wakaso y Jony; y punta con Calleri y Sobrino), que ante el Real Madrid se convirtió en un 4-3-3, y frente al Barcelona mutó en un 4-5-1.

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