«Al Barça se le gana sin miedo»

míriam v. f. VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

Carmelo Cedrún, técnico del Celta que apeó a los culés en 1977, recuerda aquella eliminatoria

10 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

«Ya soy mayor y después de tantos años y tantísimos partidos hay cosas que se van de la cabeza», comienza Carmelo Cedrún (Amorebieta, 1930) cuando se le pregunta por su dilatada carrera en el mundo del fútbol. Pero en el momento de abordar la eliminatoria de Copa del Rey en la que el Celta apeó al Barcelona bajo su batuta en 1977 enseguida matiza: «De algunas experiencias vividas y de algunos jugadores no te olvidas nunca. Y aquello seguramente fue de los momentos más especiales que paseé en un banquillo y por lo que siempre estaré agradecido», comenta el también exfutbolista.

El pasado mayo se cumplieron 40 años del precedente al que el Celta debe agarrarse de cara al cruce que se dirimirá mañana en el Camp Nou. Y no solo puede fijarse en ello por el oponente que está enfrente y por el hecho de que el campo rival vaya a ser testigo del desenlace, también porque el resultado de Balaídos había sido de 1-1. Cedrún tenía claro cuál debía ser la receta con independencia de los protagonistas: «Lo que les decía a los jugadores es que había que ir sin miedo. Luego te puede salir o no, y contra el Barça sabes que siempre es complicado, pero si vas con miedo tienes poco que hacer», recuerda.

Incide el técnico en que por aquella época el Celta tenía una plantilla «veterana» -apenas tres menores de 25 años entre los más habituales- y en que había necesidad de «intentar sacar chicos jóvenes que prometían pensando en el fututo». Aquel cruce le pareció la ocasión ideal. Las cosas en Liga no iban bien, les esperaba un partido determinante frente al Zaragoza en el que se jugaban la permanencia, que finalmente no conseguirían. Pero sí lograron contra pronóstico sorprender al conjunto blaugrana.

«Es verdad que me jugué un poco el tipo en esa eliminatoria, pero me salió perfecto. Jugaron muy bien al fútbol y merecieron pasar», valora un Cedrún que confiesa que con el Barakaldo también estuvo a punto de firmar la misma hazaña: «Allí les empatamos y tuvieron muchos problemas para eliminarnos. Todo a base de jugar sin complejos y sin pensar que es el Barcelona el que está jugando contra ti», insiste.

Sin embargo, no obvia que durante las semanas de preparación de cada uno de los dos partidos sí tuvieron muy presente lo que les esperaba. «Hicimos entrenamientos estudiando bien cómo jugaban ellos. Yo sabía que teníamos futbolistas buenos que en un momento dado podían discutir el partido al Barcelona y fue así». Entre ellos, «aquellos hermanos gallegos» -en referencia a los gemelos Santomé- y Manolo, que en esa eliminatoria tuvo el infortunio de marcar en propia meta en el partido de ida: «Era una figura, extraordinario y gran compañero. Siempre le he apreciado mucho. No se le podía tener en cuenta ese error ni ninguno, porque siempre lo daba todo».

Máxime cuando el error no impidió la gloria: «Es una sensación fabulosa, no te lo acabas de creer del todo», expresa. En su familia siempre lo han recordado como «algo histórico». «Mis hijos eran jóvenes y lo vivieron con intensidad. Nos acordamos muchísimo. Vigo era un sitio estupendo donde fuimos muy felices». Aquel día de 1977, quizás fue cuando más.

«Ese Aspas que tiene ahora el Celta es un futbolista fabuloso»

Destaca Carmelo Cedrún que el Celta de sus tiempos nada tenía que ver con el actual. «Ahora juegan extranjeros y antes, nada de eso», comenta divertido. Cuando llegó a Vigo «el equipo estaba en un momento fatal» y él logró que encadenara 19 partidos seguidos sin conocer la derrota que valieron un ascenso. Precisamente entre lo que siempre recordará del club vigués está que con él debutó en Primera. Entrenó al club en dos etapas, entre 1975 y 1977 y en el curso 1979/1980 y desde que se creó ese vínculo nunca ha dejado de estar pendiente. «Lo he seguido y lo sigo con mucho cariño. Aún lo estuve viendo el otro día contra el Madrid y le guardo mucha simpatía», comenta.

A ojos de su exentrenador, el Celta llega a este cruce «en un gran momento, jugando muy bien y con gente muy peligrosa». Pero si a alguien destaca del actual plantel es al que se ha revelado como el gran referente del equipo. «Ese Aspas que tienen ahora es un futbolista fabuloso, que mete un montón de goles y aparte hace muchas otras cosas. Magnífico», le califica.

Por la presencia de Aspas y por los antecedentes, Cedrún insiste en la idea de no tener miedo y va más allá: «Si alguien tiene que tenerlo, es el Barça. Al fin y al cabo, hace muy poco que en Liga el Celta pudo haber ganado en el Camp Nou y además es un equipo que está haciendo muy buenos partidos fuera de casa. Tienen que ir a por ellos porque no es imposible», zanja. Si finalmente lo consiguen, además, no sería la primera vez.