El Celta se apunta al modo zen

Lorena García Calvo
L.G.C. VIGO

GRADA DE RÍO

LOF

Mallo proclama la «normalidad» con la que encaran el derbi, dejando atrás los tiempos de incendios

22 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Sin budismo de por medio, pero con un espíritu que huye de polémicas estériles y que apuesta por un derbi en concordia. Ese es el posicionamiento, muy estilo zen, que los futbolistas del Celta han adoptado en vísperas de la visita a Riazor y que ha sonado en voces tan significativas como las de Hugo Mallo o Iago Aspas, canteranos y a la sazón celtistas, que han dejado atrás los tiempos en los que, queriendo o sin querer, sus palabras o sus gestos echaban gasolina al fuego.

«[Iago y yo] hemos cometido errores, los hemos corregido y se ha visto personas totalmente diferentes en el campo. Es mérito nuestro, lo hemos corregido y creo que hoy la gente está más tranquila», proclama el capitán Mallo cuando se le pregunta si mañana tendrá que hacer un esfuerzo extra para calmar los nervios entre las huestes celestes. Porque el de Marín asume que verse las caras con el Deportivo aporta una dosis extra de «pasión» y que los jugadores formados en A Madroa pueden sentir «un poco más de excitación, pero no creo que haya problema». A estas alturas son muchos los partidos de rivalidad que la mayoría llevan a cuestas, y la línea está bien definida. «Ahora el clima es distinto y hace que el jugador esté más tranquilo y cómodo», a pesar de que da por hecho que «insultos, gritos y jaleo» entran en lo esperable.

El tiempo, el mejor antídoto contra los pecados de juventud, ha pasado y ha madurado a un Mallo que lleva con mesura y orgullo los galones de capitán y a un Aspas que tras su paso por Liverpool y Sevilla regresó a su hogar mucho más asentado.

El derbi es especial, distinto. En el vestuario lo saben mejor que en ningún lado, pero ni Mallo ni Aspas, con unos cuantos a sus espaldas, quieren que las revoluciones se disparen. «Sé que en A Coruña no me van a recibir con flores, igual que cuando los de Coruña vienen aquí, que les tendrán un poco más de desprecio, por decirlo de alguna manera. Cada uno defiende sus intereses», decía el delantero en su última comparecencia. Ambos hablan de «tranquilidad», de «normalidad» y de afrontar la visita a Riazor como una contienda más. Apuestan por mirarse el ombligo y pensar en los tres puntos de manera objetiva, en un botín que puede acercarles a Europa. Nada más. Ni nada menos.

Los tiempos en los que se metían en todos los charcos han pasado a la historia, pero eso no quiere decir que no esperen el partido con ansia. Uno de los tres goles que Mallo marcó el curso pasado fue en Balaídos contra el Deportivo y proclama que «sería maravilloso poder jugar en Riazor y sobre todo marcar un gol en casa del eterno rival, a ver si hay suerte». Porque la concordia es compatible con defender los intereses propios. De hecho, las declaraciones de Luisinho a La Voz en las que decía que «es normal que la gente del Celta se sienta un poco importante por venir a Riazor» son para Mallo una vía que los herculinos usan para motivarse. Además, Mallo se apunta a la teoría de que el derbi es el duelo perfecto para cerrar el año, ya que no permitirá ningún tipo de relajación en las plantillas en vísperas de marcharse de vacaciones.

Centrados y sin favoritos

Con el cronómetro descontando, el derbi de mañana, en el que dice «no hay favoritos», tendrá poco que ver con el último duelo en el que ambos equipos se vieron las caras. «La temporada pasada teníamos el partido de Krasnodar entre semana y la mente estaba puesta en ese encuentro, como que nos olvidamos un poco del de Riazor. Este año es diferente, tenemos toda la semana para trabajar y contamos los días para disfrutar de un gran partido y una gran fiesta, que así sea».