Diferentes estamentos recuerdan a Berizzo, que el sábado se enfrenta por primera vez al Celta, como un técnico valiente y comprometido con el club
15 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Eduardo Berizzo, que el sábado se mide al Celta por primera vez como entrenador, dejó una huella imborrable en Vigo. Por sus logros deportivos, por su manera de jugar y sobre todo, por hacer soñar al celtismo. Seis meses después de su partida su figura sigue siendo muy alargada en todos los estamentos que rodean al club. Dentro y fuera.
«A nivel de logros creo que fue de los mejores entrenadores de los últimos tiempos del Celta con las semifinales de Copa, la de Europa League y las buenas clasificaciones en Liga. Creo que debemos recordar a Berizzo como un grandísimo entrenador», comentó Rubén Blanco, uno de los muchos jugadores del plantel que pasaron con el argentino los últimos tres años años.
A todos los hizo creer en su peculiar, y exitosa, filosofía de juego: «Foi capaz de conseguir que os xogadores se entregasen á súa idea de xogo», comenta José Luis Mosquera, exjugador y exentrenador del Celta, actualmente en la Escuela Gallega de Entrenadores, que convivió mucho con Berizzo en su trienio en Vigo.
Esa comunión que existía con el Toto de puertas hacia dentro se repetía con la grada, quizás porque el celtismo lo ve como un aficionado más. «Lo veo como una persona dialogante, leal, noble, extremadamente trabajador, luchador y un ganador nato. Es lo que diría de él como entrenador, pero también como persona. Si a eso le añadimos que es celtista, es la guinda, no creo que volvamos a tener un celtista como él en nuestro banquillo. Todos quieren ganar porque es su trabajo, pero él tiene ese gusanillo de aficionado, nos entiende perfectamente porque es un celtista más», comenta Reyes Álvarez, la presidenta de Terra Celeste.
Vestuario, grada y entrenadores, coinciden en que el Toto dejó un legado en Vigo que va más allá de los éxitos deportivos del momento. «Siempre quedan cosas de los entrenadores anteriores, al final no somos máquinas que cuando empieza una nueva temporada y viene un entrenador nuevo reseteamos todos y hacemos lo que dice el míster. Todos los entrenadores te enseñan cosas, yo creo que es bueno quedarse con las mejores que te enseña cada uno y así siempre seremos mejores jugadores», comentó Rubén mientras recordaba que con el Toto vivió sus primeros años como jugador del primer equipo al 100 %.
La huella entre el celtismo
El legado de la afición habita en el territorio de la confianza, de soñar con un título para después. «Su legado es hacernos confiar en que algún día la puerta caerá -parafrasea Reyes Álvarez-. Todos los jugadores estaban con él, no hay más que ver la celebración del gol de Iago, yendo a abrazarse a él, en el último partido cuando ya se sabía que no seguía. Los jugadores le conocían y disfrutaban con su manera de hacer fútbol, son profesionales y tienen que seguir adelante, pero todos perdimos mucho».
José Luis Mosquera habla del método de juego como su gran aportación. «O que máis avala a Berizzo son os resultados que conseguiu aquí, sobre todo puxo unha imaxe de bo xogo, un modelo a partires do medio campo, por momentos un fútbol dun sometemento ao rival con independencia de quen fora. Creo que a súa labor no Celta foi moi positiva. De Berizzo todo o mundo vai falar máis cousas positivas que negativas. Creo que o seu legado foi moi bo».
Mosquera, añade a su condición de entrenador del Celta, su faceta didáctica para ayudar a los nuevos entrenadores. Era normal ver en A Madroa a estudiantes del nivel 3 de entrenadores empapándose. «Explicaba como era a súa semana de traballo, a súa idea, incluso a organización, non só a nivel de tarefas no campo, senón de distribución dos contidos, como enfocaba a tecnoloxía co seu equipo, como distribuía o traballo ofensivo e defensivo durante a semana. Era digno de agradecer porque sería unha práctica como cando estás facendo medicina e te levan a un quirófano».
Aspectos todos que hacen del encuentro del sábado un duelo diferente. «Para mí es muy doloroso. Solo pensar en verle dirigir a unos jugadores que no son los nuestros se me parte el corazón», asegura Reyes. Seguro que el Toto, profesionalidad al margen, también tendrá una sensación diferente cuando vea a los celestes en el bando contrario.