El equipo vigués llegó 45 minutos tarde al partido y se llevó el revés del segundo gol en su mejor momento
30 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Aquello de que el Celta es experto en resucitar a los muertos volvió a hacerse realidad ayer en La Rosaleda. Ante el equipo protagonista del peor arranque liguero del fútbol europeo, los celestes le concedieron ya en la primera mitad la oportunidad de ir por delante en el marcador por primera vez en este curso. Tras varias ocasiones erradas de lograrlo. Todo cambió en una segunda parte en la que un Celta diferente empató el partido y mereció llevárselo. Un penalti propició que se fuera de vacío de Málaga. Había hablado Unzué de partido trampa y los suyos cayeron en ella.
Once
Un equipo titular consolidado. Poco a poco Juan Carlos Unzué ha ido confeccionando un once tipo que a día de hoy parece completamente definido. Rubén ha ganado la partida a Sergio y ayer volvió a ponerse bajo palos. Además, los diez jugadores de campo repitieron con respecto al anterior compromiso de Liga y fueron los mismos que habían actuado frente al Eibar. Cabral y Sergi se consolidan como pareja de centrales, lo mismo que Lobotka, Wass y el Tucu en el centro del campo y el tridente de ataque de Iago Aspas, Pione Sisto y Maxi Gómez. Guidetti sigue sin hacerse un hueco en el once, aunque fue la opción de Unzué para tratar de buscar el gol a la desesperada en los minutos finales.
Desarrollo
Jugando a la ruleta rusa en la primera parte. El Celta jugó con fuego durante toda la primera mitad y acabó por quemarse. Demasiados balones rifados en campo propio, poca profundidad y errores defensivos propiciaron que los celestes, aunque con el control y la posesión, apenas crearan peligro. En contraste, los locales llegaran con excesiva facilidad a las inmediaciones de la portería de Rubén. A su vez, el Málaga estuvo sólido en defensa y atento para cortar los amagos de contras que trataba de cuajar el conjunto vigués.
Dos mazazos
Los goles, en los peores momentos. Los goles malaguistas llegaron en momentos clave del partido. Se había cumplido ya el minuto de añadido del primer tiempo cuando Adrián puso por delante a los suyos. En ese momento el empate a cero era la mejor noticia para un Celta al que el gol le sentó como un jarro de agua fría. Tras el 1-1, y cuando el Celta había salido decidido a por el partido, llegó el segundo del Málaga desde el punto de penalti. Casi sin tiempo de reacción cuando más merecían el triunfo.
Actitud
Una segunda mitad completamente diferente. Con los mismos once que en la primera mitad, el Celta de la segunda no tuvo nada que ver. El equipo vigués salió decididamente a por el partido, con futbolistas como el Tucu o Wass sumándose al ataque e intentando buscar por todos los medios el gol que consiguió Aspas pero que fue anulado por un dudoso fuera de juego a pase del chileno tras una falta sacada por Pione. El gol le llegaría poco después al moañés, pero sería en balde.
Planteamiento
Con tres defensas en la recta final. Tras recibir el segundo gol, Unzué optó por sentar Hugo Mallo y dar entrada en el lugar del lateral a un delantero como John Guidetti. Fue la misma opción que había escogido también en desventaja frente al Atlético de Madrid, con una defensa de tres y cuatro hombres de ataque conviviendo sobre el terreno de juego. Los celestes insistieron hasta el último momento, pero ya sin éxito.