Una muralla de plastilina

GRADA DE RÍO

XOAN CARLOS GIL

El Celta sigue pecando de blando en el trabajo defensivo, que ayer le costó dos puntos

30 sep 2017 . Actualizado a las 22:29 h.

Las victorias se consiguen a base de marcar goles, pero también evitándolos, y es en esta segunda faceta donde el Celta de Unzué hace aguas. Los vigueses concedieron tres tantos al Girona pecando una y otra vez de una mezcla de falta de concentración y de falta de agresividad que pide una solución con urgencia. El fútbol de nervios a flor de piel que presidía la anterior etapa, con intensidad de principio a fin, ha volado por los aires y ha dejado un reguero de concesiones defensivas de las que cuestan muchos puntos.

el once

El baile de los centrales

La baja de Tucu Hernández obligó a Unzué a reconsiderar el centro del campo y su apuesta fue de nuevo un Lobotka que brilla cuando tiene que crear, pero que sufre cuando tiene que destruir. El eslovaco se empequeñece bajo la presión rival, y eso acaba pasando factura a su equipo. Para apuntalar la tarea del mediocentro Unzué decidió situar a Jozabed muy próximo a él, casi como si fuese un doble pivote, quedando libre un Wass revestido de mediapunta y que aparecía para presionar y atacar por todo el frente ofensivo. Un ataque en el que Iago Aspas dejó bastante abandonado el costado diestro al internarse una y otra vez y al bajar a buscar balones. Unos metros para atrás, en la defensa, las rotaciones vivieron un nuevo capítulo con Sergi Gómez y Fontás como centrales elegidos, aunque este acabó siendo sacrificado para dar entrada a Roncaglia, que acabó como lateral por la lesión de Mallo, ocupando su espacio Cabral. Todos los defensas disponibles ayer tuvieron minutos.

 

la defensa

Un agujero negro

El Celta tiene un problema mayúsculo en defensa. Cada aproximación del Girona exponía la fragilidad de los vigueses: en estrategia, en cada balón perdido, en contragolpes.... La presión que el rival ejercía llevaba hasta el precipicio del error una y otra vez a un Celta que echó de menos el físico y la inteligencia del Tucu en la medular. Lobotka no tiene interiorizado el juego de stopper, y la zaga parece hecha de plastilina. A los célticos les falta concentración y les sobran licencias. Demasiados tuyo-mío que nadie resuelve y cierta falta de sangre para ir a por el balón le están pasando factura.

el ataque

Maxi, Pione y Wass

Tras siete partidos, Iago Aspas sigue sin conseguir el gol, y el futbolista ya empieza a desesperarse. Tanto, que cada vez es más habitual verle bajando a por el balón en un intento de contactar con la pelota, de generar ocasiones de las que él mismo pueda alimentarse. Maxi Gómez, sin embargo, sigue con su efectividad. Balón que recoge, balón que mete. Sisto está de dulce y Wass volvió a demostrar que en el balón parado es donde ha crecido el Celta con Unzué.