El Celta tiene la oportunidad de sumar dos triunfos consecutivos por primera vez desde abril
29 sep 2017 . Actualizado a las 10:14 h.Desde principios de abril de la Liga pasada el Celta no encadena dos victorias consecutivas. Fue después de ganar al Deportivo en Riazor y en Balaídos al Las Palmas. Y tras la primera intentona fallida en esta temporada (después de ganarle al Alavés vino la derrota de Cornellá) el conjunto vigués tiene la ocasión esta noche de sumar dos triunfos consecutivos después de golear al Eibar el pasado fin de semana y encontrarse esta noche con el Girona, un recién ascendido que ha entrado con buen pie en la máxima categoría y que llegará a Balaídos con la intención de negarle al Celta la opción de despegar definitivamente en la era Unzué.
El propio técnico admitió el jueves que su proyecto y los retos del Celta solo se construyen encadenando victorias y más de una vez a lo largo de la temporada. «Por las exigencias que tiene este club necesitamos encarrilar y tener victorias consecutivas. Si hacemos un partido bueno y dos malos, si no encarrilamos victorias de manera seguida en más de un momento durante la Liga, difícilmente nos vamos a colocar donde creemos que tenemos que estar», comentó en la víspera del partido el técnico navarro.
La campaña pasada los célticos solo encadenaron dos o más triunfos en dos ocasiones. A estas alturas de temporada ganando de un modo consecutivo a Sporting, Espanyol y Barcelona y entre marzo y abril con las victorias sobre coruñeses e insulares. Todo lo demás fueron triunfos discontinuos en Liga y la consecuencia el décimo tercer lugar a final de curso.
A priori, lo más lógico sería que repitiese la formación que goleó al Eibar el domingo pasado en un duelo pleno de acierto pero en donde el conjunto vigués cambió su ideario de juego apostando por un fútbol menos elaborado y más directo y en donde el acierto en la estrategia jugó un papel fundamental.
Todo indica que los vigueses recuperarán su hoja de ruta habitual y eso podría acarrear algún cambio. De ser así, Fontás por la salida de balón y Jozabed por su capacidad para asociarse en el centro del campo, serían claros candidatos al regreso. En ataque la única duda estriba en la continuidad de Maxi Gómez, ya bendecido por la selección charrúa, o el debut como titular de John Guidetti, aunque el sueco solo lleva una semana al nivel de sus compañeros. En la portería, salvo sorpresas, debería repetir Rubén Blanco, aunque de la decisión final del técnico también se puede extraer si el cambio de portero en Ipurua fue algo puntual o se hizo con vocación de continuidad en el tiempo.
El reto del Celta para sumar el ansiado segundo triunfo consecutivo es superar una defensa con tres centrales, ante un rival que repliega muy bien pero que también es capaz de desplegar una presión alta que incomode la salida de balón del contrario. La paciencia para desgastar el muro rojiblanco parece la primera premisa con el objetivo de no perder balones que puedan provocar un contragolpe del rival.
El Girona llega a Vigo con cinco puntos en su haber, después de sumar en las dos primeras jornadas y de empatar en Butarque en su única salida fructífera. El gol es su rémora en las últimas fechas, ya que no marca desde el pasado 26 de agosto. Lleva un septiembre en blanco. Al Celta no le vendría mal otra semana con su portería a cero. Otro reto pendiente.
Machín podría hacer cuatro cambios
El Girona convocó a todos los jugadores de la plantilla excepto los cuatro lesionados: Àlex Granell, Marc Muniesa, David Timor y Eloi Amagat. El centrocampista argelino Farid Boulaya se estrena en una convocatoria.
Respecto al once titular del sábado pasado contra el FC Barcelona, Machín puede hacer hasta cuatro cambios: Pedro Alcalá por Jonás Ramalho, Johan Mojica por Aday Benítez, Borja García por Douglas Luiz y Christian Stuani por Michael Olunga.
Unzué: «Estamos en un momento de refrendar un buen partido y la victoria nos daría tranquilidad»
«¿Cuántos proyectos nuevos han calado a dos meses?», se preguntó el jueves Juan Carlos Unzué al mismo tiempo que admitía que en el fútbol el margen apenas existe. La reflexión tiene que ver con el arranque dubitativo de un Celta que podría quedar enderezado si esta noche es capaz de superar al Girona: «Siempre se trabaja mejor desde la victoria porque siempre se cree más, se tiene otro convencimiento. El proceso irá más rápido o más lento dependiendo de los resultados, por eso la victoria, independientemente de las sensaciones, es muy importante. Estamos en un momento de refrendar un buen partido y una victoria que nos daría tranquilidad».
El técnico navarro alertó del catálogo balompédico del rival: «El Girona tiene bastantes variantes, con un sistema diferente al que hacen la mayoría de equipos. Lo normal es que se puedan replegar, pero tienen agresividad para convertirlo en presiones altas, y cuando lo hacen, van a presionar de verdad», entrando a continuación en la apuesta de Machín por los tres centrales y en la respuesta que tiene que dar el Celta: «Tuvimos tiempo de poder trabajar un poquito y con el vídeo y con la idea, espero que tengan claro esos dos o tres matices, tanto su ataque como su manera de defender».
Como era de esperar, no explicó los motivos que le llevaron a cambiar de portero en Ipurúa ni desveló quién será el titular esta noche: «Nada especial que no haya explicado anteriormente. Ya no estamos en la época en que el que juega lo hace casi hasta en los entrenamientos. Ha cambiado mi percepción sobre ese puesto y creo que también la de los propios porteros. Ya comenté que dependiendo del rival, del campo y momentos, podíamos hacer variaciones».
Por contra, hizo un guiño a Emre Mor, a quien ve cada día en mejor camino: «Sigue evolucionando, esta semana lo he visto bien, más contento y con más adaptación. Va a ir mejorando y va a ir teniendo sus minutos sin duda. Es un jugador con una calidad diferente al resto».