Los vigueses firman un pleno en la base que avala su política de cantera y su plan metodológico
16 may 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Pleno en la cantera del Celta. Sus diez equipos del fútbol base (dos juveniles, dos cadetes, dos infantiles, dos alevines y dos benjamines) ganaron otras tantas Ligas. Los tres que quedaban por completar el decálogo hicieron los deberes durante el pasado fin de semana: el juvenil A, el cadete A y el alevín B. Un éxito sin precedentes que ratifica el método de cantera celeste y que la dirección del fútbol base encabezada por Carlos Hugo García Bayón considera, más que un fin, una consecuencia del trabajo que se lleva a cabo en A Madroa.
«Lo valoro como algo muy positivo, pero los títulos son una consecuencia, nosotros lo que buscamos es la mejora individual de cada futbolista, en segundo lugar la mejora del equipo como tal y en tercer lugar la progresión del entrenador, porque también queremos ser cantera de entrenadores, va todo de la mano. Los títulos son una certificación de que se ha hecho muy bien el trabajo», comenta Carlos Hugo García Bayón, que vive su segunda temporada como director del fútbol base en su segunda etapa en el conjunto vigués. Una gesta que ha sido posible gracias al trabajo de más de 200 futbolistas y unos 60 técnicos contando todo el personal de apoyo.
El éxito completo no es una opción que coja por sorpresa a los responsables de la base. Con la materia prima que tenían y con lo que habían testado pensaban que era posible, aunque asumiendo la máxima dificultad que la tarea engendraba. «Habíamos valorado ?dice Carlos Hugo? con el trabajo que se hizo la temporada anterior que este año teníamos bastante buenos equipos y que tanto el aspecto técnico como el metodológico estaba bastante bien coordinado. Era una opción, pero ganar diez de diez era algo muy complicado. Al mismo tiempo también pensamos que era alcanzable».
El mayor índice de dificultad aparecía en juveniles, con un División de Honor formado por una generación con gran predisposición al trabajo pero sin ninguna figura como Santi Mina o Pape que marcasen el camino. «La División de Honor es una categoría muy exigente, y este año equipos como el Sporting, Deportivo, Lugo u Oviedo, son muy complicados», recuerda. Pero los de David de Dios encadenaron 26 jornadas consecutivas sin perder y se hicieron con el liderato en el momento preciso.
Tampoco era nada fácil que el juvenil B se hiciese con la Liga Nacional, una categoría que nunca se le ha dado bien a la factoría celeste. «El juvenil B son casi todos jugadores de primer año menos alguna excepción de segundo, y al final se miden a equipos con gente de tercer año que son muy fuertes», indica García Bayón, que sitúa el mismo índice de dificultad para el cadete de División de Honor. «Cuanto más alta es la edad, más alta es la clasificación», resume.
Los diez títulos son un aval para la metodología implantada en A Madroa bajo el epígrafe denominación de origen que el club está propagando por el mundo a través de sus escuelas. Comenta el director de cantera que «nosotros tenemos que centrarnos en el día a día y en nuestro modo de hacer las cosas y la consecuencia a ese trabajo, a cuidar cada detalle e intentar mejorar con cada futbolista y con cada entrenador nos da un resultado como este». El pleno también es un aval para el modelo. «El club tiene una apuesta muy firme por la cantera y se nota que cada vez hay más medios y más gente preparada».
Los diez títulos no significan un punto y final, sino un paso más en un camino sin retorno. De cara al futuro la base del Celta «tiene que seguir por la misma línea y mejorando diferentes aspectos que con el paso de la temporada vamos viendo que todavía se pueden pulir. Por muy bien que te vaya tienes que seguir, porque los demás también hacen un trabajo muy bueno. Tenemos equipos alrededor con grandes canteras».