Las entradas para la semifinal duraron poco más de dos horas en taquilla
05 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Satisfacción para 670 y resignación para el resto. Las entradas para la vuelta de la semifinal frente al Alavés del miércoles, puestas a la venta ayer, estaban contadas y la cifra se quedó corta. Poco más de dos horas duraron en las taquillas de Balaídos, donde los primeros en llegar esperaban su apertura desde primera hora de la madrugada. En un día marcado por el temporal que además afectó al propio estadio de Balaídos, la respuesta del celtismo superó todas las expectativas.
Los primeros sorprendidos fueron los aficionados que se quedaron sin entradas. Alrededor de 200 que aguardaban a la cola cuando se anunció, a eso de las 12.20, que las localidades se habían agotado. Más los que ya desistieron de acercarse al municipal en vista de las informaciones de que los billetes se esfumarían en un suspiro. «Llegué a las 9.00 y la cola ya alcanzaba casi hasta la grada de Río. Tenía unas 40 personas delante cuando informaron de que no quedaban», cuenta Juan Manuel Álvarez, uno de los celtistas que se quedaron compuestos y sin poder acudir a la semifinal. «Para nada contaba con tanta gente. Es una faena, pero es lo que hay», se conformaba ayer.
Una situación similar la vivió Víctor Mallo, que se había desplazado con un amigo desde Cambados y se plantó en Balaídos a las 10.30 horas. Demasiado tarde para tener alguna esperanza de conseguir el objetivo con el que iban. «No nos imaginábamos tanto tirón y fue una decepción importante», admite. Se plantea la opción de adquirir entrada de la grada local, pero admite que «está muy complicado» teniendo en cuenta las normativas antiviolencia.
Quien sí lo hizo ayer mismo es Abraham Costa, que abandonó la cola antes de que se comunicara que se colgaba el cartel de «no hay billetes» intuyendo ya que no iba a poder optar a hacerse con la ansiada entrada. «Llegué a las 8.55 y tenía 260 personas delante. Me he ido y he comprado por Internet para la grada local», revelaba. Y, además, desaprobaba la gestión del club en este asunto. «Ha sido lamentable, aparte del menosprecio a las peñas de fuera. Se hace de manera continuada».
Los abonados de fuera, excluidos
Precisamente a las peñas se les había ofrecido la posibilidad de optar por sorteo a las entradas que quedaran disponibles después de ponerlas a la venta ayer en taquilla. Al final, tras la gran demanda de ayer, esas localidades son inexistentes y esa opción se ha esfumado para ellos.
La manera escogida por el club de distribuir las entradas, exigiendo presentar de manera presencial en taquilla el DNI y el carné de abonado, ha cerrado las puertas de Mendizorrotza a la mayoría de las peñas de fuera de Vigo. Algunas, con sede a pocos kilómetros de Vitoria, como Burgalegos o la bilbaína Zeru Urdin.