La noche que vencimos al Ajax

Juanfran, Gustavo López y Ángel López Ruano recuerdan la victoria 3-2 del Celta sobre los holandeses

M. V. F.
Vigo / La Voz

El 4 de noviembre del 2003 sonó el himno de la Champions en Balaídos. Es lo primero que recuerda Gustavo López, al que todavía se le pone la piel de gallina cuando echa la vista atrás. Y sensación similar experimentan Juanfran y Ángel López Ruano al traer a la memoria aquel partido frente al Ajax de Ronald Koeman, un rival en cuya plantilla compartían vestuario Ibrahimovic, Van der Vaart o Sneijder, entre otros, pero que fue incapaz de marcharse de Vigo con la victoria. Los holandeses mordieron el polvo 3-2 a manos de un Celta en el que la calidad y la ilusión iban de la mano.

«Lo primero que me viene a la cabeza de aquel partido es el himno de Champions. Recuerdo Balaídos repleto, entusiasmado, con ganas de grandes noches europeas. Ellos tenían a jugadores como Ibrahimovic, eran un rival muy difícil con una plantilla muy competitiva de futbolistas extraordinarios, pero nosotros también teníamos un equipo muy competitivo», como quedó demostrado en el campo, recuerda Gustavo López.

En aquel once de gala por el que apostó Lotina estaba Ángel López Ruano. «Me acuerdo de que enfrente teníamos a Ibrahimovic. El Ajax en esa época era muy buen equipo. Trabajaban muy bien la cantera y tenían grandes jugadores, los años anteriores habían estado peleando por la Champions porque tenían camadas de futbolistas impresionantes. Ahora siguen haciendo lo mismo pero no consiguen sacar adelante equipos tan fuertes». El mundo del fútbol ha cambiado, y ahora a los holandeses les cuesta más retener a los futbolistas que forman, destaca el canario.

«Fue un partido emocionante. El Celta siempre había jugado competiciones europeas pero no Champions. Pusimos mucha ilusión, fue un choque loco ante una entidad potente y el hecho de tener ese equipo enfrente recuerdo que había llenado Balaídos. Se sumaron todas las cosas para que al final se lograran los tres puntos», cuenta Juanfran. El lateral izquierdo había sido uno de los protagonistas de la noche. «Creo que había habido un penalti sobre mí, pero me acuerdo poco de cosas concretas. De lo que sí me acuerdo es del ambiente, el equipo, las sensaciones que dejaba cuando estaba jugando Champions, en general era todo precioso».

Y esa misma percepción especial la destaca Gustavo López. «Llegábamos con mucha confianza al partido. Es más, teníamos tanta y tanta ilusión y fe en esa fase de grupos que logramos superarla. No estábamos dispuestos a abandonar a la primera de cambio la Champions. Tuvimos la suerte de pasar la fase de grupos y estábamos felices». Sobre todo, después de que los goles de Luccin, de penalti, Vagner y Milosevic para el Celta superasen a los que Sonk y Van der Vaart habían marcado para los holandeses. «Fue un partido muy entretenido, con goles, con llegadas y pasando la eliminatoria», se felicita el Cuervo.

Cuando el Ajax pisó Balaídos el Celta ya había pasado por Ámsterdam. En Holanda había perdido por la mínima, pero sabían que era posible vencer en Vigo. «Confiábamos mucho en nosotros, creíamos que teníamos un buen equipo, buenos jugadores, y que podíamos hacerles daño en casa. Teníamos la ilusión de hacer buenos partidos como habíamos demostrado en la Liga. Podíamos ganarles y lo hicimos», destaca Ángel.

Un rival que motiva

Coinciden los tres exfutbolistas en que el Ajax que hoy estrenará los vestuarios de Balaídos no tiene mucho que ver con el de aquel 2003. «Es difícil que el Ajax llegue al nivel que tenía hace años», resume Ángel. Sin embargo, su nombre, su historia y el hecho de que la calidad defina a sus futbolistas lo convierten siempre en un rival muy fuerte y que genera una motivación extra en los contrarios. «Siempre motiva mucho, no es el de hace años, lo que pasa es que para cualquier jugador ya solo por el nombre enseguida es como si tuvieran un chip en la cabeza que se da vuelta, que se cambia y es motivación extra. Jugar contra cualquier equipo en Europa es importante para cualquier jugador, pero con uno de esa entidad, aunque no sea como otros años, tienes doble motivación», dice Juanfran, que admite que en aquel entonces, cuando el equipo estaba sufriendo en la Liga, la Champions les servía para aislarse.

Hoy Celta y Ajax se reencuentran en la Europa League. Y las sensaciones son buenas, augura Gustavo. «Son muy buenas porque veo que el Celta es un equipo competitivo, compite muy bien independientemente del rival y del campo. No tiene temores, lo demostró frente al Barcelona, el Madrid y la temporada pasada. Tengo ilusión en que pueda seguir adelante». Y con él coincide Juanfran, que está seguro de que el duelo frente al Villarreal ya ha quedado en el pasado. «Tienen el 5-0 ya olvidado».

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