Expertos en derecho administrativo coinciden en señalar que es inviable justificar la desafectación del estadio, un bien público, para una sociedad anónima como el Celta
20 oct 2016 . Actualizado a las 17:19 h.El órdago que le ha lanzado el presidente del Celta al Ayuntamiento de Vigo (o le vende Balaídos o consuma la venta del club a un grupo chino) tiene escaso recorrido. No solo porque el alcalde ya ha dicho públicamente que no contempla esa posibilidad, sino fundamentalmente porque la ley no lo permite. El estadio municipal de Balaídos es un bien demanial, lo que significa que sirve al uso general de la misma manera que una calle o una playa, y la Ley de Administraciones Públicas del 2003 señala que este tipo de bienes no pueden venderse ni comprarse: son inalienables (no pueden cambiar de titularidad), imprescriptibles (no pueden adquirirse con el paso del tiempo) e inembargables.
Distintas fuentes jurídicas consultadas por La Voz coinciden en que la posibilidad de que el Real Club Celta de Vigo SAD pueda adquirirle Balaídos al Ayuntamiento es muy remota y de muy difícil encaje legal. Quién sabe si el propio Mouriño ya sabía algo de eso cuando reconoció en su rueda de prensa del martes que ignoraba si la operación sería legal.
Lo primero que tendría que ocurrir es que se abriese un expediente de desafectación del estadio para proceder a una recalificación urbanística, pero «para eso tiene que haber una razón de interés público» que lo motive, advierte un experto en Derecho Administrativo, quien entiende que esa circunstancia no se da en este caso al ser el Celta una sociedad anónima deportiva con unos accionistas. Incluso si ese proceso prosperase, con la aprobación del proyecto por mayoría absoluta en un pleno, luego tendría que abrirse el proceso de enajenación de los terrenos. Ahí, la opción preferente siempre es sacarlos a subasta pública. «La adjudicación directa es complicadísima», señala otra fuente consultada. Está prevista en el artículo 137 de la ley citada y se daría cuando el adquiriente es otra administración pública, una entidad sin ánimo de lucro declarada de utilidad pública o, por ejemplo, una iglesia o confesión religiosa. También existe una posibilidad en casos muy excepcionales para la venta directa. Sería cuando una subasta de un bien público queda desierta y se considera que hay un gran interés público. Siendo una sociedad anónima, insisten los expertos, sería de muy difícil encaje legal.
Horacio Gómez y el centro comercial
En el año 2001, el entonces presidente del Celta Horacio Gómez propuso que el club, con el apoyo financiero de Caixanova, asumiese la reconstrucción de Balaídos mediante una recalificación urbanística. Lo haría explotando mediante una concesión temporal un centro comercial anexo al estadio de 95.000 metros cuadrados, con párking y hotel incluidos. El alcalde nacionalista Lois Castrillo y los grupos municipales no veían con malos ojos la operación. Pero esta se vino abajo cuando PSA Peugeot-Citroën alertó que no era compatible con el normal funcionamiento de su factoría. El Celta acabó perdiendo el pulso que echó con otro símbolo de Vigo.