La progresión del Celta no tiene igual en Europa

Lorena García Calvo
lorena garcía calvo VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

JUAN MEDINA | Reuters

Solo el Sassuolo experimenta un crecimiento similar al del Celta en las grandes ligas continentales

12 abr 2016 . Actualizado a las 18:11 h.

Decía Eduardo Berizzo antes de la visita a Gijón que quizás el Celta «había adelantado el reloj cronológico de los hechos». Bajo su punto de vista, estar en disposición de sellar el billete para competir en Europa esta temporada es «una noticia anticipada» para un conjunto que hace tan solo tres años se jugaba su salvación en el último partido del campeonato.

El proyecto del Celta ha dibujado una progresión gradual desde hace cuatro años que muy pocos equipos en las grandes ligas son capaces de igualar. Tan solo el Sassuolo italiano ha experimentado un repunte sostenido similar al de los célticos, mientras que equipos como el Rennes francés o el Herta alemán también han dado pasos al frente, pero con otros matices. Casos como el sorprendente Leicester han pasado en solo un año, de cero a cien, y solo el tiempo dictaminará cómo le sientan los años a los de Rainieri.

Amparado en una filosofía de juego inquebrantable, arropado por una economía saneada y respaldado por una afición fiel, el Celta ha conseguido dar pasos firmes desde su regreso a Primera. El primer año del retorno lo pasó mal. Con un equipo plagado de canteranos para los que la élite era algo nuevo y con refuerzos de calidad -caso de Krohn-Dehli o Augusto- que desconocían la Liga, el Celta fue capaz de sobrevivir a su papel de novato de la mano primero de Paco Herrera y luego de Abel Resino.

De los 37 puntos y el décimo séptimo puesto del primer año se pasó en la temporada 2013/14 a un curso ilusionante con Luis Enrique como maestro de ceremonias. El equipo se asentó, la calidad de la plantilla se incrementó y la cuenta de puntos ascendió a los 49 con una novena plaza como premio que bien podría haber sido octava de haber ganado en Valencia la última jornada.

La etapa del Toto

Con la llegada de Berizzo la velocidad de crucero del Celta se ha incrementado. El año pasado, con un vestuario más armado y adaptado a la élite, se quedó a las puertas de Europa con un octavo puesto y 51 puntos en la hucha. Un registro que ahora ya ha rebasado cuando todavía quedan seis jornadas para terminar el año.

Ese camino que inició el Celta hace cuatro años lo está recorriendo también el Sassuolo italiano, que en su tercera temporada en la Serie A ha conseguido pelear con el AC Milan por la sexta plaza del campeonato. En el curso 2013/14 el equipo, primero con Eusebio di Francesco y luego con Alberto Malesani, se salvó de la quema por tan solo dos puntos sobre el descenso. Un año después se asentaba en la zona tranquila, y este año, con di Francesco de nuevo en el banquillo, ha conseguido dispararse hasta la séptima plaza cuando todavía quedan seis jornadas por concluir la liga.

Celta y Sassuolo son, sin duda, los dos equipos que más han progresado en los últimos cuatro años, si bien clubes como el Rennes francés o el Herta alemán también han experimentado una evolución notoria. El matiz está en que los galos no partían del descenso, sino que ya habían experimentado con anterioridad la tranquilidad de ser un equipo de media tabla para arriba. Del décimo tercer puesto y los 46 puntos que lograron en el curso 2012/13 pasaron a un duodécimo al año siguiente, a una novena plaza la temporada pasada y a una quinta posición que defienden en la actualidad.

El Herta, tras ascender, fue undécimo en el 2013/14, bajó cuatro puestos al año siguiente, y este curso marcha tercero.

De la inquebrantable voluntad del Sassuolo a un Rennes que también quiere competición europea

El fútbol está lleno de excepciones maravillosas. Lo es el Leicester, que ha dejado atrás sus humildes pretensiones para poner en evidencia a los grandes de la Premier, o lo es el Sassuolo, un equipo modesdo de Módena que tras peregrinar durante décadas por campos desamparados ha encontrado el premio a la tenacidad y al esfuerzo.

Aunque la historia del Sassuolo se remonta a 1922, no fue hasta mayo del 2013 cuando consiguió poner sus pies en la Serie A italiana. Su trayectoria está llena de intentos frustrados, de pasos atrás para intentar tomar impulso y de disgustos, pero todo eso cambió hace tres años para un equipo que en siete temporadas logró subir de la Tercera División a la élite y en cuyo banquillo se ha sentado, entre otros, un Massimiliano Allegri que dirigió a los de Módena en la Serie B.

Con el exjugador de la Roma Eusebio Di Francesco al frente, el Sassuolo logró en la última jornada conservar la categoría en su primer año en la élite, y desde entonces no ha dejado de crecer. El curso pasado sorprendió a propios y extraños con su duodécimo puesto y sus 49 puntos, y esta temporada está confirmando que cotiza al alza con sus 48 puntos y su séptima plaza.

Los otros casos

El Rennes francés persigue a día de hoy el mismo objetivo que el Celta, clasificarse para Europa, si bien en su caso dos puntos le distancian de la cuarta plaza que en la Ligue 1 da derecho a competición continental. Esa lucha europea parecía imposible un par de años atrás, pero ya había sido una realidad con anterioridad. Y es que en el pasado del Rennes había dos cuartas plazas -en el 2004 y el 2007-, un puesto al que ahora vuelve a optar.

En la temporada 2012/13, el año del regreso del Celta en la élite, el equipo de la Bretaña francesa cosechó 46 puntos que le permitieron ser décimo tercero, una cifra que repitió un año más tarde, mejorando un puesto la clasificación. El año pasado, con Philippe Montanier al frente del vestuario, dieron otro paso más para acabar novenos con 50 puntos, un registro que ya han batido ahora cuando de la mano de Rollan Courbis para alimentar su lucha por Europa.

El Herta, tras su ascenso a la Bundesliga un curso después de que el Celta regresase a Primera, y con 124 años de historia a sus espaldas, ha conseguido pasar de una décimo tercera plaza a la décimo quinta, para ahora defender el tercer cajón del podio. El Genoa, que pasó de ser décimo séptimo a décimo cuarto para ser sexto el año pasado, pelea ahora por la zona media. Una historia con subes y bajas.