«Es prácticamente la misma situación»

x. r. c., m. v. f. VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

xulio villarino

Moisés, el goleador del último triunfo del Celta en Primera en Gijón, en marzo de 1998, ve la visita del equipo de Berizzo cargada de similitudes con respecto a aquel que volvió a Europa tras 26 años

09 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El fútbol es una cuestión cíclica. Lo dice el manual, la realidad y las coincidencias. Porque la visita del Celta a El Molinón en la mañana del domingo está cargada de similitudes. La última vez que los dos equipos se midieron en territorio astur en la máxima categoría del fútbol español estaban en una posición semejante, con los vigueses luchando por volver a la UEFA (después de 26 años de travesía en el desierto) y con los rojiblancos apurando sus opciones de salvación. Aquella contienda, que se disputó en la jornada 28 de campeonato (cuatro antes que ahora) acabó con triunfo celeste con un gol postrero del entonces joven Moisés García León. Un empujón para un Celta que concluiría en la sexta posición con 60 puntos y con billete continental.

«Fue un gol en los minutos finales del partido, un tiro desde fuera del área», recuerda Moisés 18 años después de aquel partido disputado en el mes de marzo de 1998. El delantero andaluz, que acaba de entrar en el campo por el luso Jorge Cadete, había recibido el balón de Juan Sánchez, que según cuentan las crónicas de la época se cargó el equipo a sus espaldas, en la banda derecha, a lo largo de todo el segundo tiempo.

Pese al 0-1 y la situación del Sporting (colista casi desahuciado con 13 puntos, nada que ver con el curso actual), el encuentro no fue un camino de rosas: «Tengo muy buen recuerdo de aquel partido. Sabíamos era que era importante y al final salió bien».

Moisés fue uno de los protagonistas de aquel final de Liga, marcando cinco dianas casi consecutivas y haciéndose con una titularidad imposible en la primera vuelta. De hecho, estuvo a punto de marchar en el mercado invernal: «Ese año no participé nada en la primera vuelta del campeonato y en diciembre salió la posibilidad de irme a jugar al Génova y me acuerdo que Irureta, que era el entrenador, no me dejó marchar. En los últimos partidos de Liga tuve más protagonismo y acabé con cinco goles. Aquellos partidos fueron decisivos».

Aquel era el Celta de los Dutruel, Patxi Salinas, Djorovic, Mazinho, Karpin, Sánchez y Revivo, con Jabo Irureta devolviendo al Celta a Europa por segunda vez en su historia. «Teníamos un verdadero equipazo y la verdad es que disfruté mucho», recuerda el máximo protagonista de la contienda de El Molinón.

Casi dos lustros después, García León ve muchas similitudes en la escenografía del partido de mañana: «Es prácticamente la misma situación. Para el Celta era la primera vez que se metía en UEFA después de mucho tiempo. Todos estábamos muy ilusionados a medida que se veía más cerca esa posibilidad, fueron pasando las semanas y la final conseguimos el objetivo».

Una meta que ahora también se merece el Celta, un club que le ha dejado huella pese a haber militado en 14 diferentes a lo largo de su carrera. Entre los motivos, un encuentro en México con Eduardo Berizzo: «Conocí al actual entrenador en un viaje que hice a México cuando me casé. Él estaba jugando en el Atlas y tuve la posibilidad de conocerle y si cabe todavía tengo un poquito más de vinculo con el Celta porque lo que quiero es que le vayan las cosas bien».

Sentimentalismos al margen, Moisés, que sigue al Celta actual, considera que ya hizo méritos más que suficiente para ocupar un lugar de honor a la conclusión de la Liga, aunque para redondear la faena deberá emular a la generación del 98, cuando sumaron doce puntos en las últimas siete jornadas.

Otero, Gudelj y Ratkovic marcaron en la victoria más amplia

Cuatro partidos ha ganado en 25 visitas el Celta en Gijón. Tres de ellos por la mínima y el cuarto por un 0-3 con tres históricos del celtismo firmando los goles: Xurxo Otero, Vlado Gudelj y Milorad Ratkovic. Fue en la temporada 92/93, bajo la dirección técnica de Txetxu Rojo y con los vigueses recién ascendidos a Primera División. Los dos equipos acabarían en la zona templada de la tabla con 34 puntos (entonces la victoria valía dos). Los triunfos restantes se dieron en las temporadas 57/58 (1-2) con goles de Vigo y Tucho Sampedro, idéntico resultado al registrado en el curso 88/89 con Julio Prieto y Amarildo como realizadores.

La «espantada» de Mostovoi

Pero El Molinón siempre estará en la retina del celtismo como el recinto en donde Alexander Mostovoi quiso marcharse del campo. Fue en el año 97 tras marcar el Sporting el 2-1. El ruso tiró la camiseta e intentó retirarse por su cuenta al vestuario. Algunos de sus compañeros tuvieron que hacerle volver al terreno de juego a empujones. Salinas fue uno de ellos. «Eso lo hubiera hecho con mi propio hermano. Estábamos once en el campo, perdiendo en el Molinón, con los cambios agotados y en una situación delicada», dijo entonces Patxi.