Cuatro de los once goles que lleva el moañés en la Liga los ha conseguido con esa suerte balompédica
14 mar 2016 . Actualizado a las 13:58 h.Iago Aspas decantó la balanza el sábado con una vaselina. Un gol de bandera que en absoluto es la primera en lo que va de temporada. Todo lo contrario, es una de sus suertes futbolísticas más recurridas y efectivas. En lo que va de Liga el moañés ya suma cuatro goles con una factura similar. Le ha marcado de esa manera a Barcelona, Espanyol, Real Madrid y ahora a la Real Sociedad.
El último es una obra de arte. Por la concepción de la jugada y por su plasmación. Con Nolito enredando en tres cuartos de campo de espaldas a Rulli hasta que se inventa un pase a la espalda de la defensa que se traga Yuri, y por la concreción de Iago. Primero, para controlar con el pie izquierdo, el bueno, y tras un leve contacto del balón con el campo, marcar con un golpeo con el exterior del pie para superar a un portero rival que se quedó sin reacción ante semejante ejecución.
Pero la obra de arte del sábado puede encontrarse en su catálogo con anterioridad. La saga se abrió ante el Barcelona con una contra del Celta que llevó a Aspas a entrar en el área culé con ventaja para superar a Ter Stegen con un balón por encima del alemán que terminó en la red. Era el 2-0 de aquel memorable partido. Curiosamente, aquella jugada nació de un robo de balón de Nolito en el centro del campo a Alves que el moañés aprovechó tras una carrera de 40 metros.
El segundo también se lo llevó un equipo catalán aunque de otra manera. En una jugada de ataque posicional ante un Espanyol cerrado, Iago llegó con el control hasta el pico del área y desde la media luna vio adelantado al portero perico y le coló el balón por arriba con una vaselina tan medida y larga como efectiva.
La tercera diana de ese calibre está muy reciente y fue la única que no sirvió para nada en clave de puntos. Fue el 3-1 en la goleada de la semana pasada en el Bernabéu. Un balón sacado por la defensa viguesa desde el área propia propició un contragolpe con Iago saliendo desde el centro del campo para después de un carrerón, en ventaja batir a Keylor Navas en plena salida al empalar el balón por encima del costarricense con su golpeo característico.
En la Copa del Rey, su doblete al Almería de Segunda en la ida de la primera eliminatoria no puede encuadrarse en el mismo apartado, pero tiene ciertas similitudes porque el primero lo consigue con un fuerte disparo cuando pisa el área que entra por la escuadra, y el segundo, elevando ligeramente el balón en la salida del portero.
Un arte habitual
La vaselina es un arte que Iago ha practicado desde siempre, una de las soluciones con las que se encuentra más cómodo a la hora de definir ante el portero rival, lo que demuestra la calidad técnica del futbolista retornado al Celta esta temporada después de su periplo por el Liverpool y el Sevilla.
De los once goles que ha marcado esta temporada, cuatro han sido de esa manera, pero la mayoría de los restantes han sido casi todos de bella factura. Con Orellana y Nolito como principales asistentes, aunque el propio Iago también ha dado el pase de gol en cuatro ocasiones, lo que le convierte en el futbolista más rentable del cuadro vigués por el momento.
La evolución de su contractura marcará si puede jugar en Valencia
La única mala noticia de Iago Aspas en los últimos tiempos fue que tuvo que pedir el cambio del sábado por una contractura, que en teoría no parece grave pero que puede condicionar su concurso en el partido del domingo en Mestalla. Su continuidad en el once dependerá de la evolución que tenga a lo largo de toda la semana. En el Celta son optimistas con su concurso.
El segundo goleador celeste en medio siglo
Iago Aspas está muy cerca de dar caza a su ídolo Mostovoi como máximo goleador celeste en el último medio siglo. Pese a estar lejos de Vigo durante dos temporadas, el moañés ya suma 63 goles desde que se vistió por primera vez la camiseta del primer equipo. A lo largo de los últimos seis años. Entre el doblete al Alavés de junio del 2009 y el antológico gol a la Real Sociedad del sábado.
La cifra en cuestión solo ha sido superada durante estos 50 años por el Zar Mostovoi, que dejó el Celta después de haber anotado 72 goles durante su estancia celeste. Iago está ahora a nueve. Por el camino ya ha devorado a Juan Sánchez, que se paró su producción en 52 dianas.
El tanto a Rulli es el número 11 de Iago en una temporada en Liga, lo que significa que tan solo a uno de su tope de once goles conseguido con el Celta en su primer año en la máxima categoría, en un año en donde deslumbró de inicio para apagare en la segunda vuelta, quizás cuando los cantos de sirena de su futuro comenzaron a tocar a su puerta.
Esta campaña su aportación está siendo mucho más sostenida en el tiempo, como lo demuestra el dato de CeltaHistoria que es la tercera vez que encadena dos partidos marcando. Sucedió en la primera vuelta con Barcelona y Éibar, se repitió con las citas ante Espanyol y Granada y se prolonga ahora marcando en el Bernabéu y a la Real en casa.
Con un nuevo rol
Esta temporada, además, ha aprendido a sacrificarse, a correr detrás de los contrarios y a beber de una disciplina táctica que no tenía en su primera etapa en Balaídos. Además, sus últimas dianas han llegado con el jugador en banda, puesto que le ha buscado Eduardo Berizzo para que pueda coincidir con Guidetti en el once inicial y fabricar así su ataque total.
Falta ahora la guinda. Saber si Iago en nueve partidos acabará firmando sus mejor registro goleador como profesional en la élite, y, de paso desbancar a Nolito como máximo goleador del Celta, ya que el gaditano ha sido el pichichi en las dos últimas campañas.