El mercado pendiente del Celta

Lorena García Calvo
lorena garcía calvo VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

Oscar Vazquez

Los vigueses acumulan más sombras que luces en los fichajes del mes de enero de los últimos años

24 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

A poco más de una semana para que se abra el mercado de invierno, el Celta se prepara para un mes de enero movido. Tanto en el capítulo de bajas como en el de altas. Y eso, a pesar de que a la dirección deportiva no le complace especialmente acudir a la ventana de transferencias invernal, puesto que el catálogo de jugadores disponibles siempre es mucho más limitado y no hay margen para que los jugadores que lleguen se adapten a la filosofía de juego del equipo. Además, en contra de lo que sucedió en los dos primeros cursos, el club ahora no es proclive a incorporar cedidos.

Desde que el Celta regresó a la máxima categoría, en medio de la temporada ha registrado media docena de altas y siete bajas, si se incluyen los adioses de Toni Rodríguez y Andrés Túñez, que se marcharon con la segunda vuelta avanzada.

El primer proyecto del Celta tras su regreso a la élite comenzó dubitativo, lo que obligó al club a buscar refuerzos en enero y a decir adiós a un par de jugadores. En el arranque del 2013 fue cuando cuajó el que hasta el momento es el gran fichaje invernal de los celestes: Fabián Orellana, un viejo conocido. Sobre la bocina, se hicieron con los servicios del internacional chileno, que estaba descontento en el Granada. Durante los meses siguientes su rendimiento fue más que discreto, pero la amenaza de Luis Enrique de prescindir de él le espoleó y desde entonces es un jugador imprescindible. Hoy vive su madurez futbolística.

Días antes de que Orellana recalase en enero del 2013 en Vigo, lo hicieron Vadim Demidov y Danijel Pranjic. El central noruego, con pasado en la Real Sociedad, llegó cedido del Eintracht de Frankfurt y jugó una docena de partidos en el centro de la zaga. Aunque no dejó huella en el equipo -más allá de algún pegadizo cántico que todavía resuena en Balaídos reclamando un gol suyo- tampoco dejó una mala sensación entre los aficionados. No así Pranjic, cuyo pasado en el Bayern de Múnich había generado expectativas sobre lo que podía ofrecer al Celta al ser un futbolista veterano, pero que apenas contó.

En el capítulo de salidas, en ese enero del 2013 Joan Tomás puso rumbo al AEK Lanarca y Dani Abalo recaló como cedido al Beira-Mar. El arousano emprendía un camino de no retorno.

El año de más movimientos

El curso 2013/14 fue el que más cambios registró en el vestuario tras la apertura del mercado invernal. Íñigo López llegó a Vigo procedente de Granada para reforzar de nuevo la defensa y llegó a jugar nueve partidos con el equipo marcando en la última jornada de la Liga, algo que no llegó a hacer Welliton Soares, el gran chasco de la temporada. El delantero brasileño, cuya aportación se limitó a cuatro minutos, se tomó su llegada a Vigo como un período vacacional más y acabó completando su currículo con una esperpéntica detención por exceso de velocidad y por conducir bajo los efectos del alcohol.

Mientras Íñigo y Welliton llegaban a A Madroa, Samuel Llorca salía cedido al Alavés y David Rodríguez y Carlos Bellvís cerraban una etapa. El delantero ponía rumbo al Brighton y el lateral fichaba por la Ponferradina. Con su marcha, el bloque de jugadores que había conseguido el ascenso a Primera, mermaba. Una realidad que todavía se acusaría más en los siguientes meses. Porque aunque su marcha no se ciñó al mercado de enero, Toni Rodríguez, en marzo, y Andrés Túñez, en abril, también se despidieron de Balaídos.

Un único movimiento

De los cinco movimientos de enero del 2013 o los cinco del año siguiente se pasó en el 2015 a una sola novedad en el mercado invernal en la sede del Celta, la llegada de Théo Bongonda. El joven extremo belga fue la única operación que se concretó, y tras vivir unos primeros meses en Vigo en un segundo plano, el atacante está encontrando en la actualidad la oportunidad que venía reclamando.

Con el 2016 al caer, y pese a que el Celta es cada vez menos proclive a los cambios a mitad de temporada, la realidad es que la más que probable marcha de Augusto Fernández obligará al equipo de Miguel Torrecilla a traer a un mediocentro, y luego se verá si se cumplen los deseos expresados en su momento por Eduardo Berizzo de fichar a un extremo derecho y a un central. De tener que prescindir de alguno de los tres refuerzos, el defensor sería el sacrificado, puesto que la vuelta al grupo de Fontás y Radoja ya está más próxima, y en los momentos de apuro Hugo Mallo y Jonny ya mostraron su polivalencia. Lo que suceda con Nolito también puede afectar al capítulo de llegadas.