El Celta, más que exhibirse, dejó intuir que tiene equipo y fútbol para hacer algo importante
24 ago 2015 . Actualizado a las 18:23 h.El nuevo Celta ya paladea el sabor de la victoria. Ayer, en su estreno en sociedad, venció al Levante en un partido en el que los de Eduardo Berizzo dejaron muestras de lo que pueden hacer, aunque cierta precipitación, y quizás la autopresión de jugar con uno más desde el minuto cuatro, impidieron ver todo lo que el equipo promete ofrecer.
El once
Todo según lo previsto
El Toto no especuló en su primera alineación del curso. Colocó a Rubén Blanco bajo los palos por la sanción de Sergio Álvarez, y apostó por su defensa de referencia con Hugo Mallo, Jonny -enorme en defensa y ataque-, Cabral -buscado constantemente por los rivales- y Fontás. Augusto Fernández fue el amo del centro del campo destacando desde el arranque en la recuperación de balones y en la contención del rival. Unos metros más adelante se encontraban un Tucu Hernández y un Daniel Wass con movilidad constante, mientras que Orellana, Nolito y Aspas, que de nuevo disfrutaba de la Liga como celeste, asumieron la responsabilidad de los últimos metros.
Filosofía
El balón y el protagonismo
El Celta salió a presionar, a hacerse con el control de la pelota y a ser protagonista. Lo logró, aunque quizás no de la forma esperada. Se hartó de tener la posesión, destacó por rondos casi infinitos y manejó los tiempos. Sin embargo, a pesar de jugar con uno más, no consiguió anular a su rival. El Levante dio signos de vida en todo momento, metió en algunos apuros a los célticos y llegó a empatar el partido a balón parado. La superioridad de los celestes se intuyó más, más que materializarse, durante algunos tramos de la contienda.
La posesión
La asignatura del pase
El balón fue el gran aliado del Celta en su estreno. Acabó con una posesión de balón del 60 % y con un acierto en el pase del 88 %. Sin embargo, durante la primera parte se contabilizaron numerosas pérdidas de balones en el centro del campo y en el ataque. Errores no forzados y que fueron un aliado del rival. La tendencia de los célticos a acosar al Levante, a subir metros y a amontonar hombres en ataque exige la mayor exactitud posible.
El ataque
Goles y señales
El Celta es un equipo volcado al ataque. Lo demostró amontonando jugadores en los últimos metros ante el Levante, aunque sin la profundidad que se espera de un equipo en superioridad. A los tres hombres de arriba, en constante movilidad -resultó habitual ver a Orellana en todo el frente del ataque-, se sumaban los dos laterales, además de un Wass y un Hernández con constante presencia en los últimos metros. La dupla goleadora de Segunda, con Aspas y Orellana, se reeditó en una noche en la que el de Moaña primero y Guidetti después fueron los referentes en punta.
Los cambios
Wass, polivalente
La polivalencia cotiza al alza en el Celta, y como muestra, el doble papel que realizó Wass. Primero ejerció como enganche junto al Tucu Hernández, y tras la salida de Hugo Mallo se convirtió en lateral derecho. Ese fue el cambio programado por un Berizzo que hizo debutar a Néstor tras la lesión de Rubén Blanco. Un doble revés para el portero de Mos, que además de lastimado, ve cómo sus opciones de pelear la titularidad a Sergio.