Gustavo López: «El Celta lo significó todo en mi carrera»

El excéltico sigue viviendo en Vigo y recibiendo el cariño de una afición para la que solo tiene palabras de gratitud

El argentino defendió la camiseta del Celta entre 1999 y 2007.
El argentino defendió la camiseta del Celta entre 1999 y 2007.

Vigo

Gustavo López solo tiene buenos recuerdos de su etapa celeste. Admite que hubo situaciones complicadas, pero fueron las menos frente a los éxitos deportivos y la sensación de estar como en casa en una ciudad en la que, de hecho, sigue viviendo a día de hoy. Centrado en su faceta de comentarista, ve al actual Celta con «calidad y personalidad suficientes como para dar muchas alegrías» a una afición cuyo cariño hacia él sigue intacto y que así se lo transmite continuamente.

-Si echa la vista atrás y piensa en las ocho temporadas en las que vistió la camiseta del Celta, ¿qué es lo primero que se le viene a la cabeza?

-Solo buenos recuerdos. Para mí fueron años maravillosos, espectaculares, de los mejores que viví en mi trayectoria futbolística. Este club significó muchísimo en mi carrera deportiva, diría que todo. Calcula que fueron años muy lindos los que jugué en Vigo, tanto en lo deportivo como en lo personal. Por un lado, tuve a mi familia aquí; por otro, a nivel futbolístico, fueron temporadas magníficas donde Balaídos siempre estaba lleno, la gente disfrutaba de un grupo y de un fútbol fantástico. Era alegría tras alegría y, aunque seguramente hubo alguna tristeza, lo positivo es mayoría y pesa más, por eso digo que fue maravilloso en todos los sentidos.

-¿Cuáles guarda en su memoria como el peor y el mejor momento?

-Me quedo con la temporada en la que pudimos entrar en Champions por primera vez en la historia del Celta. Lo peor fue que estando en Liga de Campeones descendimos. Pero, quitando eso, fue una época en la que estuvimos  disputando competición europea continuamente, ocho años seguidos. Tuvimos aquel sabor amargo del descenso, pero enseguida volvimos a estar en Primera, así que fue un tiempo muy productivo durante el cual la gente disfrutó, que era lo más importante.

-¿Cómo vivió la decisión de quedarse y jugar ese año en Segunda?

-Se lo debía al Celta, a la afición y también a mí mismo. Creo que fue una decisión correctísima porque me sentía a gusto cuando la tomé. Quería poder participar de devolver al Celta donde nunca debía haber dejado de estar, que era en Primera División.

Aclamado por la afición tras la clasificación para la Liga de Campeones en el 2003.
Aclamado por la afición tras la clasificación para la Liga de Campeones en el 2003.
«Dejé siempre todo por esta camiseta, para corresponder en el campo lo que la afición me daba»

-¿Es consciente de haber formado parte de una época histórica del equipo?

-No lo sé, pero de lo que sí estoy seguro es de que me dejé siempre todo por esta camiseta: mucho sacrificio y pundonor para tratar de dar alegría a la gente. Era la única forma que yo tenía de poder corresponder en el campo a la afición por lo mucho que me daba. A veces saldría bien y otras mal, pero siempre tratando de devolverle a la gente lo que me daban ellos a mí.

-Casi ocho años después de dejar el club todavía sigue sintiendo ese cariño del celtismo, ¿no?

-Sí, desde luego. Por eso también elegí la opción de  quedarme a vivir en esta ciudad, que es humilde, trabajadora, donde la gente te trata a las mil maravillas y mi familia se encuentra muy cómoda. Para mí es un placer estar en Vigo y en el cómputo general pesó mucho el tema de la gente, que siempre me ha hecho sentir como en casa.

-¿Le quedó de alguna manera un recuerdo amargo por las circunstancias de su salida?

-No, son cosas que tiene el fútbol, esa es la realidad. Muchas veces tiene esos sinsabores, pero no siento rencor ni nada por el estilo. Siempre estaré agradecido a un club que me ha dado la posibilidad de estar en Europa durante muchos años y la gratitud a la gente que se sigue acordando de mí después de tanto tiempo retirado del fútbol.

El argentino, en la rueda de prensa en la que se despidió como jugador del Celta en julio del 2007.
El argentino, en la rueda de prensa en la que se despidió como jugador del Celta en julio del 2007.

-Ahora, en su faceta de comentarista, ¿cómo lo vive cuando le toca participar en la retransmisión de algún partido del Celta?

-Lo vivo desde el otro lado de la barrera, siendo siempre totalmente imparcial. Si algo se requiere es eso: cuando juegan bien, pues lo decimos, y cuando no, exactamente lo mismo. Es la realidad y hay que reflejarla. Eso es lo que la gente quiere, que yo le comente lo que está viendo desde la perspectiva de un exfutbolista, independientemente de los colores. Por eso en el momento en el que me siento a hacer una retransmisión me abstraigo de todo, comento igual sea el Celta u otro equipo. Después, dejando de lado ese momento, uno siempre se interesa por los clubes en lo que ha jugado, por cómo les ha ido y cómo les han salido las cosas en cada jornada.

«El equipo tiene jugadores con personalidad y calidad suficientes para dar muchas alegrías a la afición»

-En calidad espectador, ¿cómo se siente cuando va a ver un encuentro de su exequipo?

-Me gusta mucho ir tanto a Balaídos como a cualquier campo. Amo este deporte y, vaya a trabajar o no, trato de analizar siempre el porqué de cada cosa desde la perspectiva de comentarista que tengo ahora.

-¿Y cómo analiza el bache que vivió el Celta tras la visita al Camp Nou y el resurgir actual?

-Todos los equipos pasan por rachas en el trascurso de la temporada. Las hay cortas y otras más largas. El Celta, de esos diez partidos, la mitad los jugó muy bien sin obtener los puntos. Su fútbol seguía siendo atractivo, pero el resultado era negativo. Luego sí que hubo partidos como contra el Getafe o el Athletic de Bilbao en los que no anduvo bien y tampoco llegó un buen resultado. Pero ahora las cosas vuelven a salir, los resultados aparecen y la confianza y la autoestima de los jugadores ya es otra. Eso es importantísimo, porque hay calidad y cantidad de jugadores que han demostrado que lo pueden hacer muy bien. El equipo hace buen fútbol y está en una zona media-alta para estar tranquilos, no creo que vayan a pasar apuros. Hay jugadores muy buenos como es el caso de Orellana, Nolito, Agusto Fernández... Son futbolistas con mucha personalidad que creo que le van a dar muchas alegrías al celtismo.  

Gustavo López y Berizzo celebran un gol en el Celta-Brujas de Champions de noviembre del 2003.
Gustavo López y Berizzo celebran un gol en el Celta-Brujas de Champions de noviembre del 2003.

-Coincidió con Berizzo durante las cuatro temporadas en las que él militó en el conjunto vigués. ¿Imaginaba entonces que acabaría siendo entrenador?

-Sí, como jugador ya se le veía madera. Tengo muy buenos recuerdos de aquellos años en los que era un jugador competitivo y al que le gustaba lo mismo que ahora como técnico: la intensidad, el trabajo, la seriedad, la humildad. Creo que en estos primeros pasos que está dando en Europa lo está demostrando. Lo estoy viendo muy bien al frente del Celta. Siempre hemos mantenido el contacto y esas son las cosas buenas del fútbol, las amistades que te quedan una vez que lo dejas.

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