Berizzo encuentra el plan B a tiempo

Xosé Ramón Castro
x. r. castro VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

Foto de familia de la plantilla céltica en el vestuario tras el triunfo ante el Córdoba.
Foto de familia de la plantilla céltica en el vestuario tras el triunfo ante el Córdoba. Twitter

La apuesta por el 4-2-3-1 y por los jugadores creativos, claves para el reencuentro del Celta con el triunfo

02 feb 2015 . Actualizado a las 13:19 h.

Eduardo Berizzo encontró en el plan B a su mejor aliado. Por primera vez apostó por un 4-2-3-1 como idea de juego, apostó por todos los jugones posibles sobre el campo, movió la posición de Orellana hacia el enganche y entregó el doble pivote a dos jugadores de banda hasta no hace mucho como Augusto y Krohn-Dehli. También tiró de estados de forma de futbolistas como Santi Mina y recuperó la esencia de la presión. El cóctel que le devolvió al triunfo.

Dibujo

Giro hacia el 4-2-3-1. Las pocas veces que el Celta había cambiado el dibujo había sido para añadir un tercer central, pero las urgencias ante el Córdoba recomendaron una matización en el esquema, pasando a jugar con dos pivotes, dos hombres de banda y un enganche por detrás del delantero. Era la primera vez que Berizzo apostaba por un 4-2-3-1 como idea de salida.

El doble pivote

Dos jugadores creativos. Radoja ha sido uno de los grandes descubrimientos de la temporada, pero las misiones del serbio siempre han sido de pico y pala. De destruir juego o anular a un determinado jugador rival. En esta ocasión Berizzo prescindió del trivote y de su chico para todo y entregó la sala de máquinas a dos jugones. Augusto aceptó el papel de destructor y Krohn-Dehli se descolgó una y otra vez para organizar el juego de ataque celeste.

Apuesta

Un once lleno de futbolistas creativos. Berizzo reunió en el mismo equipo a seis jugadores de marcado perfil ofensivo, desde el doble pivote a los tres futbolistas de la línea de mediapuntas y al delantero. Fue una apuesta arriesgada por el fútbol protagonista que en esta ocasión tuvo recompensa. En esta oportunidad, además, la construcción del equipo fue sin mirar al rival.

Marcas

Cada uno en su sitio. Los marcajes individuales se habían convertido en un problema de desajustes desde hace varias jornadas. En esta ocasión, la línea defensiva de cuatro no perdió su posición. Cada jugador se encargó de su parcela de terreno ante un rival que también tenía los roles ofensivos muy delimitados, lo que ayudaba en parte a que los célticos mantuviesen la posición de todas sus unidades.

Ataque

El regreso del gol de uno de los jugadores capitales. El Celta ha vivido durante casi toda la temporada de los goles de sus tres jugadores de ataque y cuando Orellana, Larrivey y Nolito pararon su producción, el equipo se quedó seco. El sábado, aunque volvieron a crear innumerables ocasiones, al menos Nolito se sacó de la chistera un golazo que contó con la colaboración de Orellana, clave al dejar pasar el balón en la frontal.

Estados de forma

Aprovechar el momento de jugadores como Santi Mina. Santi Mina pedía a gritos la titularidad después de su paso por la Copa, pero el Toto parecía reacio a buscarle un lugar en el once de la Liga. Se lo dio ante el Córdoba como interior derecho y el canterano respondió con una hora soberbia de fútbol. Con velocidad, capacidad de desborde y asistencias, como la del gol de Nolito.

Movimientos

El viaje de Orellana hasta la posición de enganche. No era una posición desconocida para el chileno, pero en Vigo Fabián Orellana apenas ha sido utilizado por dentro, como enganche. En la búsqueda de soluciones Berizzo decidió colocarlo por detrás de Larrivey y el futbolista estuvo en todos los momentos estelares del partido. Con dos taconazos como recuerdo para el futuro.

La presión

Como en los mejores tiempos. Durante el primer tiempo el Celta recuperó esa presión de infarto que tan buenos resultados le dio al principio de temporada. Al Córdoba no le duraba ni un pase el balón en los pies de algunos jugadores. Esta intensidad llegó a provocar picos de hasta un 78 % de posesión del equipo celeste, que en el segundo tiempo pagó el esfuerzo.

Portería a cero

Cerrojo tras nueve partidos seguidos encajando. Salvo en la recta final, y en un par de lances puntuales (amén de la polémica) el Córdoba no exigió a la zaga celeste en demasía. Después de nueve partidos consecutivos encajando (desde el 0-0 con el Granada en Balaídos), los celestes fueron capaces de mantener el cero en su portería. Con un buen trabajo de los centrales y dos paradas de mérito de Sergio Álvarez.