La realidad llama a la puerta

Xosé Ramón Castro
x. r. castro VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

Los célticos encadenaron su segunda derrota consecutiva ante el Éibar en Balaídos.
Los célticos encadenaron su segunda derrota consecutiva ante el Éibar en Balaídos. ÓSCAR VÁZQUEZ< / span>

La salvación centra el objetivo después de que el Celta sumase un punto de los últimos nueve

01 dic 2014 . Actualizado a las 16:52 h.

«Esta derrota nos tiene que servir para aterrizar». Fue la frase de Berizzo a la conclusión del partido con el Éibar, el décimo tercero seguido en donde un equipo vasco resulta inabordable para el Celta, que ha perdido más en ocho días que en los tres meses anteriores de competición y frente a tres rivales directos solo ha sido capaz de sumar un punto de los nueve posibles. Como consecuencia, el sueño de Europa queda aparcado y el equipo celeste vuelve al objetivo inicial, la permanencia cuanto antes. Por el momento, y pese a los tres reveses, el equipo tiene diez puntos de margen con respecto a una zona de descenso que marca el Deportivo.

Mantener el nivel inicial parecía una cuestión complicada, pero tampoco nada anunciaba que el equipo fuera a parar en seco justo después de la victoria en el Camp Nou. Sin embargo, un año después volvió a encadenar tres jornadas sin ganar, sumando un solo punto, algo que no sucedía desde el otoño del 2013, cuando de la mano de Luis Enrique los vigueses se pasaron siete partidos sin ganar, con dos empates y cinco derrotas como bagaje. Sí existe una serie de tres partidos sin ganar este mismo curso, entre las jornadas dos y cuatro, pero con tres empates (Córdoba, Real Sociedad y Atlético de Madrid).

Tomando como referencia el partido ante el Éibar, al Celta solo le faltó el gol. Recuperó la circulación de balón que le había faltado ante Granada y Rayo Vallecano y volvió a tener un control hegemónico del partido. Quizás pecó un punto de blando en zona defensiva, concediéndole a Manu del Moral dos ocasiones claras. Acertó en la segunda.

También se le puede achacar previsibilidad, porque de un modo machacón buscó el balón a las bandas y el centro posterior ante un rival que se siente muy cómodo con esos balones aéreos, aunque en descargo de los celestes parece difícil apuntar al pasillo central como el sitio más corto hacia la portería de Irureta, teniendo en cuenta que los armeros jugaron con diez hombres por detrás del balón.

Pero al margen de estadísticas y análisis del juego, esta secuencia de partidos devuelve al equipo vigués al punto de partida. La palabra Europa parece haber desaparecido del mapa y por primera vez desde el triunfo ante el Barcelona, el celtismo dirige sus ojos hacia el retrovisor clasificatorio. Poco importa la goleada del Sevilla, que ya aventaja a los celestes en seis puntos, o que el Villarreal, con su claro triunfo en Córdoba, haya relegado a los vigueses a la octava posición de a tabla, ahora lo importante es mantener el colchón de tres partidos con respecto al furgón de cola. Máxime teniendo en cuenta que en la Liga le esperan dos salidas de órdago al Santiago Bernabéu y a Málaga de un modo consecutivo.