Cuando Eduardo Berizzo pidió la contratación de Pablo Hernández para el Celta, sabía muy bien que se llevaba un grandísimo jugador. Lo dirigió en O´Higgins, donde comprobó la capacidad creativa de un futbolista que ha pasado a la historia del club de Rancagua por sus cualidades para aportar en la faceta ofensiva, por su trabajo, y también por ser el hombre que marcó el gol de la victoria ante el Universidad Católica en la gran final por el título.
Pablo Hernández atesora un buen puñado de capacidades que lo convierten en un futbolista muy completo en el apartado ofensivo, y solidario en el capítulo defensivo. Desde el primer momento el centrocampista impresionó con su juego. Es rápido, muy explosivo, con una enorme capacidad para controlar el balón, para retenerlo y con buena definición, a pesar de que su faceta goleadora, al menos en O´Higgins, no fue su aspecto más sobresaliente. Su capacidad para entender el juego y para conectar con sus compañeros en busca de la meta rival se plasmaba en cada partido. Se convirtió en el jugador por el que pasaban todos los balones del ataque de O´Higgins. Todo el fútbol creativo del equipo de Eduardo Berizzo se transmitía a través de él, lo que lo convirtió en un futbolista indiscutible en el equipo titular, y que solo se perdió partidos por sanción. Físicamente es un centrocampista muy fuerte y que entiende a la perfección el fútbol de presión e intenso que Berizzo planteó durante su etapa en Chile, y que ahora quiere imprimir al Celta.
En cuanto Hernández recupere su nivel físico habitual y tome ritmo de competición se convertirá en una pieza importante en su nuevo equipo. Tiene cualidades para triunfar en el fútbol español.
Christopher Bueno es director de capodeprovincia.cl, una web especializada en O´Higgins.