Balaídos recupera el papel de aliado


Balaídos vuelve a ser el aliado del Celta. Los vigueses tuvieron que esperar a la octava comparecencia en casa para sumar el primer triunfo, pero desde que lo hicieron a costa del Almería, no han vuelto a perder. Cuatro partidos en Liga con tres victorias y un empate, además del triunfo ante el Athletic en la Copa. Además, en todas las contiendas ligueras los célticos han tenido que reaccionar a un marcador en contra.

En el mes de noviembre, el santuario céltico amenazaba con ser un cementerio para el equipo de Luis Enrique. Siete partidos sin ganar, de los cuales en los cinco últimos los locales no habían marcado, hicieron temer lo peor teniendo en cuenta un precedente que en las mismas condiciones ha descendido a once equipos a lo largo de la historia, pero los vigueses parecen haber reaccionado a tiempo y se han reconciliado con Balaídos. En dos meses han pasado de ser el peor equipo en casa a equilibrar su cuenta de resultados hasta el punto de que ya atesora más puntos como local que como visitante: 13 en casa y nueve a domicilio, en donde no conoce el empate.

La diferencia esencial está en el acierto y en el crecimiento del equipo. En los primeros partidos de Liga los vigueses dilapidaron muchas ocasiones, después perdieron la confianza y los rivales encontraron un modo fácil de anularle la salida de balón. Los ajustes tácticos y la expansión del equipo han superado la barrera hasta el punto de convertir al estadio vigués en un pequeño fortín.

Las cuatro jornadas sin perder, con 10 puntos de 12 posible, superan a los tres triunfos consecutivos del inicio de Liga de la temporada pasada, en donde el equipo casi sumaba solo en casa. El curso pasado los vigueses estuvieron seis jornadas sin perder como locales, sumando en esa secuencia 12 de los 18 puntos en juego.

La mejor racha de los últimos tiempos en Primera se remonta al ejercicio 05/06, cuando el equipo que entrenaba Fernando Vázquez firmó cinco triunfos consecutivos.

Dos puntos más

Con respecto a la temporada pasada a estas alturas, el Celta suma dos puntos más en la tabla clasificatoria. De la mano de Paco Herrera, y tras el segundo partido de la segunda vuelta, los vigueses tenían 20 puntos y eran vigésimo sextos. Acababan de empatar a un gol en Balaídos con la Real Sociedad.

A partir de aquella jornada llegó la cuesta abajo que dio con la destitución del técnico del ascenso. Ahora los célticos tienen la oportunidad de seguir con la cuesta arriba en Granada.

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