Luis Enrique, contra su pasado olvidado

Sus compañeros del Real Madrid, donde jugó cinco temporadas, rememoran su etapa blanca

Luis Enrique, durante un partido disputado en Riazor con la camiseta del Real Madrid.
Luis Enrique, durante un partido disputado en Riazor con la camiseta del Real Madrid.

vigo / la voz

Luis Enrique se sentará por primera vez el lunes en el banquillo del Bernabéu, donde dirigirá al Celta en su partido inaugural del año y donde el asturiano vivió cinco cursos como futbolista del Real Madrid. Aquellos años quedaron eclipsados por los posteriores en el Barcelona, donde triunfó definitivamente y al que ha continuado estrechamente ligado. Sin embargo, sus compañeros de la época blanca recuerdan muy bien su paso por el club.

«Cuando llegó era un niño recién salido del Sporting, un chaval dicharachero, noble y versátil. Se adaptaba a todo dentro y fuera del campo», relata Adolfo Aldana, que coincidió con él en su primera temporada. Para Juan José Maqueda, «era, sobre todo, un jugador con gran carácter y personalidad. Además de tener calidad, llegada, gol... Todo eso se vio, pero sus mejores años llegaron en el Barcelona».

Amavisca ve en él a «uno de los jugadores más completos» con los que ha jugado, aparte de a «un amigo». «Defendía, atacaba, tenía gol... Lo hacía todo bien», indica. Por ese motivo, señalan sus antiguos compañeros, en su etapa madridista empezó como delantero centro, pero llegó a ejercer de interior e incluso de lateral.

Un ganador nato

Le retratan como un profesional extremadamente competitivo: «A menudo nos tocaba marcarnos en los entrenamientos y nos picábamos bastante entre los dos. Era rápido y habilidoso, un ganador nato», comenta Paco Llorente. A lo que Arsenio Iglesias añade que se trataba del alguien «alegre, trabajador y con buena técnica».

Su período en el Madrid coincidió con un momento convulso para la entidad, como recalca Aldana. «Veníamos de cinco ligas y le pillaron unos años complicados», apunta. Como complicada fue su marcha del club. «Eso puede darle un poco de picante al partido. Lo más probable es que no le reciban con mucha afectividad por la huella que dejó allí la manera en que se fue», pronostica.

Maqueda, que se considera «buen amigo» de Luis Enrique, piensa que se sintió a gusto en el Madrid y que le hubiera gustado quedarse. «Otra cosa es que no se sintiera valorado y, como todo profesional, escogió otra opción. Aun así, creo que tendrá un buen recuerdo del Madrid, donde lo dio todo el tiempo que estuvo, y de la relación con el grupo de compañeros que formamos aquellos años», opina.

Sobre el significado que puede tener para el técnico del Celta esta visita al Bernabéu, hay lecturas diferentes. Llorente cree que «hace muchos años y eso es lo de menos, irá a ganar, pero como lo hace siempre». Amavisca, por el contrario, se inclina a pensar que en absoluto será un partido más: «Al menos, yo si me pongo en su piel creo que tendría que abstraerme de las vivencias pasadas. Siempre es otra historia cuando te enfrentas a un exequipo, y más después de lo que sucedió».

Paco Buyo, que compartió los cinco cursos de Luis Enrique en la capital, imagina que «habiendo militado posteriormente en el Barça, irá muy motivado para ganar». Su extécnico Arsenio Iglesias cree que «jugar en el Bernabéu impone a todo el mundo, y más con ese equipazo que tienen. Habiendo jugado tanto allí como en el Barcelona, para él tiene que ser especial».

Entrenador sorpresa

Los que convivieron con Luis Enrique en aquella etapa todavía inicial de su carrera admiten cierta sorpresa por el hecho de que haya encaminado sus pasos profesionales a los banquillos. Aunque no dudan de que está «perfectamente capacitado», en palabras de Maqueda. «Por su forma de ser, no lo intuí nunca. Era bastante impetuoso y ahora lo ves tranquilo y piensas que en cualquier momento se va a subir por el banquillo o va a salir a jugar», dice Llorente. En la misma línea se expresa Aldana: «Él es todavía un atleta, como prueban sus buenos resultados en triatlón. Conserva la mentalidad del deportista y se mantiene físicamente muy bien. Verse con futbolistas a su lado y no participar debe de resultarle difícil».

Tampoco Amavisca lo veía hace una década en la faceta que hoy desarrolla. «Él estaba metido al 100 % en su trabajo como futbolista y no se le veía esa aspiración de dirigir que sí se adivinaba más, por ejemplo, en Guardiola», cuenta.

Buen trabajo en el Celta

Pese a que los primeros meses del técnico en el Celta no están cumpliendo la expectativas creadas, sus antiguos compañeros creen que la situación entra dentro del lo normal y que el asturiano lo sacará adelante. «Está desplegando su fútbol y me está gustando. Me identifico con él y creo que en la segunda vuelta llegarán los resultados», predice Maqueda, que dice «confiar plenamente» en el ideario futbolístico de su amigo, al que felicitó por su llegada al Celta aparte de comentarle que es un club «especial» al que el está «muy agradecido».

«Hasta el final de temporada no se puede hacer una valoración de su trabajo. Es pronto y siempre hace falta un proceso de adaptación. Es un equipo que juega bien y le está faltando suerte», opina Llorente. Buyo hace hincapié en que «no es fácil cuando no tienes un presupuesto importante a tu alcance» y Amavisca cree que «el nombre como futbolista no te da nada y él se está haciendo camino».

Aldana concluye que «llevar el buen fútbol a la práctica con jugadores que no son top no es sencillo, pero con paciencia, seguro que lo logrará».

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