Diez años de una gesta imborrable

Hoy se cumplen diez años del triunfo del Celta sobre el Milan en San Siro en Champions


vigo / la voz

Cuenta José Ignacio que cada vez que escucha la música de la Champions en televisión le viene a la cabeza el Celta y, en concreto, un día escrito con mayúsculas en la historia del club y en la suya personal. Le ocurre desde hace justo una década, cuando el 9 de diciembre del 2003 un tanto nacido de sus botas dio a los celestes la victoria en San Siro ante el Milán y el pase a octavos de final de la competición continental. Un hito que recuerdan al detalle quienes lo hicieron posible.

El equipo vigués llegaba a aquella cita, el último compromiso de la fase de grupos, con la necesidad de llevarse los tres puntos si quería seguir adelante. Debía imponerse a un adversario con el liderato asegurado y que no se jugaba nada, al menos en teoría, porque «sí estaba el prestigio de una victoria en Europa, ante su afición y contra un rival mucho más modesto», recuerda Ángel, otro de los héroes de aquella noche mágica. Enfrente, futbolistas como Redondo, Seedorf, Rui Costa o un Kaká, que inauguró el marcador. «Anotó un golazo por la escuadra, pero Jesuli empató poco después y nos dio el impulso para seguir creyendo que lo podíamos conseguir», relata José Ignacio.

Los de Lotina habían «salido a por todas». Era la premisa que el técnico les había transmitido en las vísperas del trascendental choque: «Intentaba motivarlos, porque las cosas en Liga no iban bien, pero al final no hacía falta. La Champions suponía algo nuevo para ellos y la ilusión era tremenda. El que menos lo disfrutaba era yo, pensando en el partido del domingo». Los célticos no tenían «nada que perder y sí mucho que ganar», narra un Juanfran que evoca a un conjunto «confiado en poder plantar cara en San Siro por mucho que pareciera imposible» y del que también él formaba parte.

Gustavo López asegura que tenían claro que se enfrentaban a un «reto muy difícil», ya no solo en el propio encuentro contra los italianos. «Después de años a punto de clasificarnos, nos había tocado un grupo complicado, con el Ajax de Ibrahimovic y el Brujas. El Milán había reservado a algunos titulares porque disputaba poco después la Intercontinental, pero superarles era culminar todo el trabajo hecho antes», destaca el argentino. También los visitantes presentaban bajas sensibles como la de Mostovoi, que sufría una rotura de fibras que le condenó a verlo desde el palco.

Tras una primera parte dominada por la escuadra del ahora entrenador del Real Madrid, Carlo Ancelotti, el Celta despertó en el segundo tiempo. El resultado del Brujas-Ajax , que se disputaba de forma simultánea y que había tenido a los vigueses fuera momentáneamente, les hacía ya depender de sí mismos y no fallaron. «Por el valor que tuvo, fue el gol más importante de mi carrera», admite José Ignacio, que batió a Abiatti para hacer el 1-2 definitivo a falta de 20 minutos.

«La hemos liado»

El pitido final supuso «la felicidad absoluta» para Gustavo López, «por el pase a cuartos y por remontar en un escenario mítico como ese». Ángel sintió «que había logrado lo que todo futbolista sueña con conseguir y contar a sus hijos: jugar en un campo grande y, además, ganar. Piensas que ya te puedes ir tranquilo». Todos eran conscientes de que habían protagonizado algo grande. «Nos mirábamos unos a otros como diciendo ?la hemos liado?. Sabíamos que se iba a hablar mucho de lo que acabábamos de hacer», comenta un Juanfran para el que aquel fue solo «uno de tantos grandes momentos vividos con el Celta».

Lotina, que fue destituido mes y medio después, guarda con más cariño en su memoria la propia clasificación para la competición que el triunfo que les conduciría a medirse con el Arsenal, ya con Radomir Antic en el banquillo. «Tengo grabados los partidos de Liga que ganamos contra Deportivo ?que aspiraba al título-, Madrid y Real Sociedad y el último, ya clasificados, frente un Barça que necesitaba derrotarnos para poder entrar en UEFA. La siguiente temporada fue dura, pero lo recuerdo con satisfacción y, pasado el tiempo, valoras de otra manera lo que supone vencer en San Siro».

Una ciudad volcada

El recibimiento tras la hazaña fue multitudinario pese a producirse el regreso a una hora poco propicia. «Me acuerdo de toda la ciudad gozando, disfrutando, aparte de que era una inyección de dinero en un momento en el que al club le hacía falta. La llegada a Vigo y ver la ilusión de la gente fueron momentos que se convierten en inolvidables para el resto de tu vida», cuenta José Ignacio. Gustavo no olvida que llegaron «cansados y sin haber dormido nada», pero que tuvo «la sensación de hacer feliz a la gente, que es lo más grande que un jugador puede lograr con su fútbol».

Al final de aquella temporada, el Celta descendió a Segunda ?«algo que habría que analizar, porque le ha pasado luego a otros», en palabras de Ángel-. Lo achacan a que no era una plantilla amplia, a que ya no había las mismas posibilidades económicas para fichar y a que sus integrantes, igual que no contaban con experiencia en la Liga de Campeones y eso les motivaba, tampoco la tenían en los puestos de abajo, lo que les causaba una ansiedad que les pasó factura. Sin embargo, pese al agrio final de curso que les esperaba, la gesta de la que hoy se cumplen diez años se había ganado ya un capítulo propio e imborrable en la historia de las proezas celestes.

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