El Celta recupera su esencia y se agarra a la vida

Lorena García Calvo
Lorena García Calvo VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

ÓSCAR VÁZQUEZ

El gol de Bermejo en el descuento insufla esperanza a la afición celeste

23 abr 2013 . Actualizado a las 15:50 h.

El Celta del alma. Del juego bonito, mimoso con el balón. Ese fue el que ayer resucitó en la primera parte en Balaídos. Como queriendo demostrar a los entregados aficionados celestes que por ellos no quedaría. Que cumplirían con su obligación de dejarse hasta la última gota de sudor en pos de una salvación que ayer se encauzó con el fútbol de toque que llevó al equipo a Primera. Quizás el que nunca debía haber abandonado. Retomó la esencia de su fútbol, y sobre todo retomó la garra. Como la que puso Bermejo en el gol.

El once

El Celta de los inicios

La vuelta a los orígenes se gestó con el mismo once del disgusto de Mallorca. En Son Moix solo el marcador falló, por lo que Abel decidió intentarlo de nuevo. Costó al principio. El Zaragoza ahogaba y los celestes no encontraban oxígeno en su juego combinativo. Fue el primer remate de Álex el que ensanchó el corazón del Celta, que se comprimió en un espasmo en el remate de Sapunaro, para, diez minutos después ver cómo Álex remataba lo que ya había atisbado. El gol.

Un segundo tiempo duro

Malos momentos, final dulce

Al Celta le faltó el 2-0 antes del descanso. Lo mereció por su empuje, por anular a un Zaragoza que estaba a merced, pero que resistió. Tras el paso por los vestuarios el Celta quiso desplegar de nuevo su fútbol de toque, pero el Zaragoza se fue metiendo hasta abrir el partido. Los córneres errados, la oportunidad marrada por Insa o el balón de Park fueron restando confianza al Celta. Volvían los fantasmas. Y fue entonces, cuando el fútbol ya no llegaba, cuando apareció la garra. Esa que corre por las venas de Bermejo y la misma que transpira Varas. La que mantiene vivo al Celta. La que alimenta al celtismo.

La grada sigue jugando

Un triunfo para la afición

Porque en medio de las tinieblas, son las gargantas celestes las que están alimentando la esperanza, impidiendo la rendición. Ayer el triunfo también fue suyo. El Celta se lo debía, y cumplió.