El Celta no marcaba a domicilio desde finales de noviembre, cuando había ganado en Zaragoza; los dos últimos tantos le han reportado cuatro puntos
21 ene 2013 . Actualizado a las 21:08 h.El Celta considera el partido de La Rosaleda como el punto de inflexión. La zona cero sobre la que comenzar a edificar una permanencia para la que necesitará ocho victorias en los 18 partidos que restan de temporada.
Para comenzar, los vigueses fueron capaces de poner fin a dos meses de sequía goleadora fuera de casa y otro tanto tiempo sin puntuar a domicilio. No marcaban como visitantes desde el 26 de noviembre cuando lo había hecho Iago Aspas en Zaragoza. Curiosamente los dos últimos goles lejos de Balaídos han reportado cuatro puntos, pero en medio quedan tres salidas en blanco y con derrotas por 1-0: San Mamés, Calderón y Cornellá.
El rédito de estos dos goles choca con los números anteriores a la contienda de Zaragoza, en donde los vigueses no habían sumado punto alguno pese a anotar seis tantos (en Vallecas por partida doble). En casa, 12 goles han sido suficientes para sumar 15 puntos.
«El punto nos debe servir para tomar impulso», comentó Herrera después de firmar tablas en Málaga como epílogo a una semana convulsa en donde un partido tan importante vivió permanente en un segundo plano por mor de los efectos del mercado y por las dudas generadas por el equipo en Cornellá.
El empate unido a los resultados de la jornada permite al Celta tener un punto de colchón sobre el descenso pero al mismo tiempo estar solo a tres del farolillo rojo, aunque en este caso su valor va más allá del estadístico. «La igualada es importante para nosotros porque nos refuerza y nos da moral», comentó Mario Bermejo.
Ahora toca refrendarlo en un partido muy complicado con la Real Sociedad en casa y la posterior visita a Pamplona para medirse con un rival directo como Osasuna. Por ahora el Celta superó la primera final, pero le quedan 18 para certificar la salvación.
Para conseguirlo tendrá que seguir afinando con el gol, porque aún marcando, necesitó de cinco remates entres los tres palos para batir a Willy Caballero. En la Liga lleva una media de 3,70 ocasiones por partido para convertir 20 goles, el tercer menos realizador de Primera.