El exceso de templanza pasa factura al Celta

Los vigueses tardaron en reaccionar y pagaron cara su falta de veneno


vigo / la voz

En el fútbol lo que valen son los goles, y ayer el Athletic encontró uno que le dio tres puntos y sobre todo confianza para controlar a un Celta que estaba dispuesto a adueñarse de San Mamés. Para los vigueses la historia se repite. Es un equipo que, para bien o para mal, no entiende de extremos. Demasiada templanza. En Primera la bonhomía se paga.

la defensa

El juego aéreo, materia pendiente. Paco Herrera, que esta vez no sacó de la chistera ninguna sorpresa en el once, había avisado del potencial del Athletic en el juego aéreo, y fue en esa faceta en la que los bilbaínos se movieron como pez en el agua. Cada jugada de estrategia o cada centro desde la banda era una amenaza para la portería de Varas. Un remate de cabeza de Aduriz subió el único gol del partido, y sacó a relucir cierta relajación defensiva celeste. Más que los propios centrales, ayer parecía ser Bermejo el que achicaba balones dentro del área celeste. La defensa, sin Cabral, flojea.

la medular

La presencia de Insa. Suplir a Álex López no resultaba fácil, pero Natxo Insa estuvo a buen nivel en su regreso a la competición. De hecho, tras su salida el Celta se partió en dos y no consiguió conectar con un Aspas al que Amorebieta tomó la medida en el segundo período. El tiempo que estuvo en el campo el jugador valenciano, el Celta generó llegadas por dentro. Las bandas estuvieron atentas en las labores defensivas. Krohn-Dehli se movió por todo el campo, como si de un comodín se tratase, aunque Augusto solo apareció en la segunda parte, y de manera intermitente. Lago y Mallo se mostraron menos ataque que en los últimos partidos en casa, y quizás el Celta les echó algo en falta.

una noria

El juego intermitente celeste. El Celta salió bien a La Catedral, más tranquilo que un Athletic sobrerevolucionado. Presionar a cada futbolista celeste era la metodología a seguir, aunque los vigueses aguantaron bien la estrategia de Marcelo Bielsa y controlaron el esférico. Sin embargo, el gol del Athletic insufló confianza a los bilbaínos, que a partir del minuto 33 se hicieron con el partido, anulando a los vigueses. En la segunda parte la reacción celeste tardó demasiado. Cuando el equipo visitante buscó con ahínco la igualada, el Athletic se resguardó con acierto. Supo manejar sus cartas ante un Celta al que le cuesta remontar.

el ataque

El efecto De Lucas. Iago Aspas necesita conectar con el medio campo, y en la segunda mitad al Celta le costó mucho más. El ataque vigués se fue reblandeciendo poco a poco hasta que Quique De Lucas salió al tapete. Con él sobre el césped el equipo tuvo más empuje, aunque no fue suficiente.

análisis una oportunidad perdida

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