«Así no ganamos ni al juvenil de no sé qué»

x. r. c. vigo / la voz

GRADA DE RÍO

rara vez Herrera pierde la compostura. Anima, grita y corrige, pero poco más en los entrenamientos de A Madroa.

Ayer alimentó la excepción como colofón a una semana cargada de intensidad. Nada más iniciarse el partidillo, sus gritos retumbaron en las instalaciones deportivas. Dos goles tuvieron la culpa. «Mañana no ganamos así ni al juvenil de no se qué... Ostia» grito antes de cargar contra uno de los equipos. «Los del peto amarillo [en donde jugaba su segundo para completar] habéis visto que dos goles nos han mentido».

Más tranquilo, ya en la sala de prensa, el técnico le quitó hierro al asunto: «Me da mucha rabia ver que somos un buen equipo, tengo esa convicción, que somos un equipo que perfectamente puede estar en el medio de la tabla. Nos adulan y nos alaban en cuanto a que jugamos muy bien, pero eso es mentira. El halago debilita».

La plantilla lo entiende. Un toque de atención a tiempo nunca viene mal: «Es para incentivar está bien que nos abra los ojos, de que nos jugamos algo importante. Alguna vez al año te da un toque de atención y está bien que lo haga porque todo el mundo debe estar despierto y ser consciente de lo que nos jugamos en este partido», comentó Roberto Lago, uno de los capitanes del equipo.

A la conclusión del entrenamiento y por espacio de un cuarto de hora el técnico estuvo charlando con todo el plantel sobre el mismo césped. «En ese sentido», se limitó a decir a cerca del contenido de la charla.

En la parte final de la sesión la tensión ya fue mayor, un plus que debe confirmarse hoy en Vallecas. Para que Herrera vuelva a su modo natural. Sin ninguna estridencia.