Los gallegos rompen récords en el Celta

X. R. C., V. L. VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

El cuadro vigués viaja hacia Primera División con 13 futbolistas de la comunidad en el plantel

03 feb 2011 . Actualizado a las 11:44 h.

Trece gallegos en la plantilla de un Celta que vuela hacia Primera División. La filosofía de cantera hecha realidad con los triunfos como refrendo. Un motivo de orgullo para los protagonistas. Borja Oubiña fue el primero y Jota el último, pero entre el veterano y el querubín casi median dos generaciones de por medio. Al mediocentro internacional le siguieron Jonathan Vila y Roberto Lago, más tarde se unió Dani Abalo y Iago Aspas; Hugo Mallo pasó de juveniles al primer equipo y a continuación llegó el aluvión de la Copa del Rey bajo la batuta de Eusebio con los Víctor Vázquez, Túñez y Sergio Álvarez. Todos ellos, salvo Trashorras y Álex López se han formado además en la factoría de A Madroa. El celeste ha sido su único color.

Puede que el Celta mirase a la cantera gallega por primera vez más por necesidad que por convicción cuando las arcas se quedaron vacías, pero esa apuesta ha terminado con convertirse en un dogma de fe. «Quizás todo esto vino generado porque el Celta no tuvo una buena situación económica y no le quedó otro remedio, pero la gente respondió», explica el portero Yoel Rodríguez, que acumula dos años en el primer equipo después de toda una vida en la cadete de filiales. Túñez, que llegó un poco más tarde, ahondó en el argumento: «Puede que fuera por la situación económica, pero la gente respondió porque nuestra cantera tiene un nivel altísimo. Como cantera somos una gran potencia».

Claro que todo el trabajo de la base, necesita de un empujón para alcanzar el primer equipo. El primer paso lo debe dar el club, pero el más importante siempre corresponde a la decisión del entrenador de apostar con la gente de casa. «Los jugadores salen, el problema es ponerlos. Primero hay que creer en lo que hay aquí y después ayudarles. Se está trabajando muy bien la base, pero tiene que haber un entrenador, como el del año pasado o este, que son los que están poniendo a los jugadores. Al final, la punta del iceberg es que exista un entrenador que apueste por ellos». Paco Herrera lo ha tenido desde el primer momento.

El Celta comenzó el camino de regreso a sus orígenes coincidiendo con el descenso. El fichaje de Trashorras fue un guiño a la galleguidad de un equipo huérfanos de futbolistas de la tierra. El de Rábade, después de un periplo por la península es el que menos entusiasmado se muestra con el ADN de la mayoría de sus compañeros de vestuario «porque yo que he estado fuera considero que no significa nada de donde seas ni de donde vengas, aunque al haber mucha gente de Galicia, se siente más identificada».

Lo más importante es que los gallegos del Celta no son un elemento de decorativo. Cinco son clásicos en el once (Mallo, Vila, Lago, Álex y Trashorras), y el resto, a excepción del meta Sergio Álvarez, ya han disfrutado de minutos este curso. «Y en el Celta se ha demostrado que hay gente gallega muy válida pero puede jugar a todos los niveles», dice Álex.

Vila explica la filosofía de un modo lapidario: «La tierra está dando sus frutos y el Celta los está aprovechando, esperemos que sea por mucho tiempo». Materia prima para el futuro no falta en Vigo. Es la recolección tras la tempestad.