A los 61 vive ingresada en una residencia de Madrid por su propia voluntad, y sigue muy arropada por sus más allegados
07 feb 2026 . Actualizado a las 10:38 h.El ingreso de Isabel Sartorius en una residencia clínica de Madrid ha vuelto a poner de actualidad a quien fuera la primera novia del entonces príncipe Felipe. Un ingreso voluntario, que trascendió recientemente, para tratar un síndrome de difícil diagnóstico, de modo que los médicos pueden hacer su seguimiento sin necesidad de continuas visitas a consultas. Desde su entorno directo han subrayado que sigue una vida normal y que sale habitualmente, tal como hizo el pasado 20 de enero, con motivo de la celebración familiar de su 61 cumpleaños. Mujer discreta, la vida de Isabel Sartorius dio un vuelco cuando en el verano de 1989 se publicaron sus fotos navegando junto al príncipe Felipe. Ella tenía entonces 24 años y se convertía en el primer amor del heredero español. En las instantáneas, por las que se pagaron 15 millones de pesetas (90.000 euros), una fortuna para la época, se les ve naturales y cómplices. Él, con el torso descubierto mientras conduce el yate y ella, con el cabello rubio alborotado, una camiseta blanca, acariciando el pecho del príncipe.
La joven pareja se convirtió en objetivo de la prensa y cada paso de ella era escrutado por la opinión pública que quería saberlo todo sobre la mujer que algún día podía convertirse en reina de España. Después de tres años juntos, les pudo la presión y pusieron fin a su noviazgo. Tampoco ayudó a su futuro en común que los padres de ella, Vicente Sartorius e Isabel Zorraquín, estuvieran divorciados, ni los hábitos de su madre, cuyos detalles conocimos años después gracias al libro autobiográfico de Isabel.
Por ti lo haría mil veces se titularon las memorias en las que recordó cómo con solo 14 años compraba drogas para su madre después de salir del colegio. «Habría hecho cualquier cosa. Simplemente, era mi madre», escribió. «Me até a ella y esta unión tan intensa nos enredó por completo y dejó en mí la semilla de un trastorno que marcaría mi futuro. Es una historia de amor y de sufrimiento, de muerte y también de vida. Mi madre ha sido el eje de mi vida y la condicionó», reveló.
Tras la ruptura con el príncipe, Isabel Sartorius puso tierra de por medio y se mudó a Londres en busca de anonimato y tranquilidad. Conoció entonces a Javier Soto, actualmente Javier Fitz-James Stuart, con quien tuvo a su hija Mencía en julio de 1997. Estuvieron juntos cinco años y, aunque su amor no pudo ser, supieron mantener una buena relación para criar a su hija. Ella misma lo contaba en una entrevista para la revista ¡Hola!: «Tengo la gran suerte de que mis padres son íntimos amigos. Nunca he vivido una situación desagradable». Ahora, la joven, instalada en Londres, trabaja en proyectos de parques eólicos marinos como Assistant Sustainability Manager de Iberdrola Offshore Renewables.
De vuelta a España
La ruptura con Javier Soto la trajo de vuelta a España, donde llegó a ser colaboradora de televisión y se reinventó como coach emocional. Sin embargo, hace años que se retiró de la pequeña pantalla y adoptó su habitual perfil bajo. Poco o nada se sabe de los amores que pudo tener tras aquella separación hasta que en el 2017 vio la luz su romance con César Alierta, 20 años mayor que ella. Estuvieron juntos hasta 2021 y aunque hacía tiempo que habían roto, el fallecimiento de Alierta en enero del 2024 fue un varapalo para Isabel, que ha conseguido mantener la cordialidad con sus exparejas, incluido el rey Felipe a quien considera, junto con Letizia, un buen amigo. «Los quiero muchísimo», ha dicho sobre el matrimonio real.
En estos difíciles momentos, Isabel Sartorius cuenta con el cerrado apoyo de sus más íntimos, entre los que destaca su hija Mencía, que, aunque trabaja en el Reino Unido, viaja asiduamente a España para acompañar a su madre. A su lado, también, Nora de Liechtenstein, la viuda de su padre, Vicente Sartorius y Cabeza de Vaca, marqués de Mariño, a quien considera su segunda madre.